Evangelizando

Evangelio del día

Evangelio del jueves 9 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio».

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Qué estás haciendo, Elías?

La Palabra del Señor nos ofrece hoy un texto que no nos deja indiferentes, a la vez que está lleno de belleza. Desalentado y atemorizado, Elías pone a salvo su vida huyendo hacia Berseba, en el límite sur de Judá. Jezabel ha conseguido anular prácticamente el triunfo de Elías, poniendo fin, al parecer, a la campaña que éste mantenía para que Israel volviera a Yahvé.

Elías, queriendo salvaguardar la alianza y restablecer la pureza de la fe, se dirige al lugar donde se ha revelado el verdadero Dios, y donde se ha concluido la alianza.

Llega al monte de Dios, al Horeb, y se refugia en una gruta.

Allí le sorprende la Palabra de Dios: —Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar.

Elías no sale a la entrada de la cueva durante los episodios más violentos. Él intuye que el Señor no se encuentra en ninguno de ellos, no está ni en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el amable susurro de la brisa, y ello es toda una lección para el ardoroso profeta.

Dios llevará a cumplimiento sus designios con respecto a Israel sin grandes demostraciones. La pregunta: “qué estás haciendo, Elías?” es, a un mismo tiempo, reprensión y aliento.

El profeta expone al Señor su angustia y su celo, contestó: mi pasión por el Señor, Dios de los Ejércitos.

El pueblo ha abandonado a su Dios, la alianza, ha asesinado a los profetas. Dios desbaratará a su debido tiempo los manejos de Jezabel.

El discurso interpretativo que ahora se pone en boca de Dios es un nuevo ejemplo de la técnica de la profecía y cumplimiento. Y no deja de sorprendernos lo que Dios encomienda a su profeta. El programa que iniciará Elías, y Eliseo llevará adelante, se resume en las profecías, todas ellas se cumplirán a su debido tiempo.     

Pero yo os digo

El Evangelio de hoy está enmarcado en el discurso evangélico donde Jesús proclama las bienaventuranzas. Nos dice que somos sal de la tierra y luz del mundo. Nos advierte que no ha venido a abolir la Ley y los Profetas, y que la justicia nueva, es superior a la antigua.

Les recuerda a sus oyentes, presentes y futuros: «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.Pues yo os digo.

La ley judía condenaba en el Decálogo el adulterio, la ley prohibía la acción externa, el adulterio. Esto será tema de los profetas y libros sapienciales.

Pero ante esta legislación interpretada restrictivamente, Cristo da su interpretación auténtica: en este precepto está incluido todo mal deseo de adulterio. El corazón es el verdadero responsable ante la moral. Jesús vuelve a insistir en la limpieza de corazón.

El adulterio es una injusticia y lo mismo el deseo de cometerlo.

El ojo simboliza el deseo. La mano la acción. Ceder al impulso de uno u otra lleva al hombre a la muerte.

Jesús nos advierte que hay que eliminar el mal deseo con la pureza del corazón, nos dice en las bienaventuranzas: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

En el Salmo 24, 4 rezamos: «¿Quién subirá al monte de Yahveh?, ¿Quién podrá estar en el recinto santo? El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma».

El limpio de corazón se encuentra en paralelo con el de manos inocentes.

El limpio de corazón es el que no abriga malas intenciones con su prójimo.

El Señor nos sitúa siempre ante nuestra propia conciencia, nos conduce a conocer nuestro corazón, en la profundidad de nuestro corazón vemos de donde salen todos los deseos, buenos y malos, nos lo recuerda Jesús.

Sor María Rosario Botella O.P.
Monasterio Santo Domingo de Guzmán (Sant Cugat del Vallès)



Evangelio del día

Evangelio del miércoles 8 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

¡El Señor es el verdadero Dios!

En tiempos de Elías a Yahvé, el verdadero Dios, le habían salido más de un falso dios que querían ocupar su lugar. Uno de ellos era Baal, que tenía también sus profetas. El pasaje de esta primera lectura, con todo detalle, nos relata la prueba para saber quién era el verdadero Dios: Baal o Yahvé, a través de los novillos descuartizados que el verdadero Dios enviará fuego sobre uno de ellos. Salió victorioso el Dios de Elías. “Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: ¡El Señor es el verdadero Dios! ¡El Señor es el Dios verdadero!”.

Nosotros, los seguidores de Jesús, además de reconocerle como el verdadero Dios a través de su voz que hace llegar hasta nosotros, como ovejas de su rebaño, tenemos también otra prueba para confesarle como nuestro Dios. Experimentar en la propia vida que siguiendo sus indicaciones, la alegría y la esperanza rebosan en nuestro corazón. Que amando, perdonando, siendo sencillos, limpios de corazón… como él nos pide, experimentamos la vida y la vida en abundancia que nos promete.

He venido a dar plenitud

“No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Jesús, como buen judío, apreciaba la ley. Pero quiere darle plenitud, y tenemos que reconocer que en ese dar plenitud va a ir más allá de la ley judía y algunos de los preceptos de la ley judía ya no se sostienen.

En los pasajes que siguen al evangelio de hoy, vamos a ver a Jesús pronunciar por seis veces la siguiente frase: “habéis oído que se dijo a los antiguos… pero yo os digo”. Algo que le toca explicar a los comentaristas de los próximos días. Pero la orientación general de la plenitud que busca Jesús se va a centrar en el amor y en todo lo que el amor pida. Podemos citar en este sentido a San Pablo: “Quien ama cumple la ley”. La plenitud de la ley es el amor.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Evangelio del día

 Vosotros sois sal… luz… 

Evangelio del martes 7 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Reflexión del Evangelio de hoy

La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará…

El libro de los Reyes nos presenta hoy un texto que nos puede inducir a la sorpresa de esa confianza tan grande en un personaje totalmente desconocido. Una confianza que hace posible que la orza de harina no se vacíe ni la alcuza de aceite se agote.

Y de forma indirecta la Palabra nos ofrece la pregunta implícita: ¿Y yo? ¿Soy capaz de creer en las palabras de un desconocido? ¿Cómo anda mi capacidad de arriesgar incluso mi propia vida y la de las personas más allegadas a mí por una promesa que pone como garante a Dios: “hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra”?

Una vez más, la Palabra nos invita a reconocer el paso de Dios en nuestra vida, incluso en lo desconocido y en las promesas más absurdas… vivir en la fe y desde la fe nos permite vivir las mismas circunstancias con un sabor y una luz diferente. Ni mejor ni peor, sencillamente diferente.

Vosotros sois sal… luz…

El Evangelio de hoy nos presenta dos imágenes sugerentes y cotidianas. Jesús afirma a sus discípulos, los de todos los tiempos… los de ayer y los de hoy, que son sal y luz. Una bonita manera de hacer entender lo que significan las “buenas obras”, y cómo el objetivo de éstas no es otra que presentar a Dios y que todos lo podamos alabar.

Sin embargo, el Evangelio de hoy no es tan sencillo y directo. Jesús provoca y nos provoca… ¿Y si la sal no tiene sabor? ¿Y si la luz no está en el lugar adecuado para alumbrar?

Por eso, el Evangelio de hoy nos lanza de forma muy sutil la inquietante pregunta de valorar el sabor de mi vida y si el lugar en el cual estoy responde a las necesidades actuales de presentar a Dios.

Mucho se habla hoy de contextos secularizados o en proceso de secularización, donde parece que Dios ya no encuentra espacio, ya no es necesario. Y sin embargo, nuestro tiempo se caracteriza por una búsqueda profunda de sentido… Por eso, nuestro hoy es el tiempo de la oportunidad… de ofrecer sabor de Evangelio con una vida comprometida y coherente con el proyecto de Dios, de ofrecer la luz que nos habita en la fragilidad de nuestra vasija de barro.

Somos sal y luz, pero ¿Qué sal y qué luz? Si nuestra vida tiene el sabor de las buenas obras y la luz que presenta el Amor de Dios, entonces, sí somos los discípulos del Maestro, somos los amigos de Dios.

Salmo 15 – ¿Quién será amigo de Dios?

Señor, ¿quién estará cerca de ti?
¿Quién podrá ser amigo del Señor del universo?
El que procede con honestidad y cumple tu santa voluntad;
el que dice la verdad de corazón y
no inventa calumnias contra el prójimo.

El que no hace mal a ningún hermano
ni hace sufrir a persona alguna;
el que no se junta con quienes hacen el mal
Y es amigo de los que honran al Señor;
el que cumple con la palabra empeñada,
aunque salga perjudicado;
el que usa sus bienes con generosidad
y no se deja corromper en daño de los más débiles.

El que procede así, será amado por Dios,
Y el Señor lo tendrá por amigo suyo.

Que esa sea mi suerte, Señor:
ser tu amigo y estar siempre junto a ti.

Hna. Ana Belén Verísimo García OP
Dominica de la Anunciata

Evangelio del día

Evangelio del lunes 6 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-34

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca.
Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

EVANGELIO DE HOY “ Recibid el Espíritu Santo ”

Introducción

Enriquecida con la capacidad de anunciar “las maravillas de Dios” que “cada uno oía en su propia lengua” (cf. Hch 2,6b); y con una diversidad de dones, servicios y funciones con los cuales “el Espíritu se manifiesta para el bien común” (cf. 1Cor 12,7), la Iglesia renueva en Pentecostés su vocación evangelizadora y misionera. La paz del Resucitado es la fuente de la alegría apostólica y con el don del Espíritu es enviada al mundo para ser signo de perdón (cf. Jn 20,23).

Evangelio del domingo 5 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Evangelio del día

Evangelio del sábado 4 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 20-25

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús:
«Señor, y éste, ¿qué?»
Jesús le contesta:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo podría contener los libros que habría que escribir.

Reflexión del Evangelio de hoy

Enseñando lo que se refiere al Señor Jesús

Estas palabras de Pablo dirigidas a los judíos, vienen a ser como un resumen de la experiencia que tuvo de su encuentro con el Resucitado, camino de Damasco. Esta experiencia la vivieron también los discípulos de Jesús y ha sido ese recorrido lo que hemos escuchado en las primeras lecturas de este tiempo Pascual, que mañana terminamos.

Esa experiencia vivida por los discípulos, que se nos ha recordado durante este tiempo, nos invita a experimentar también esa presencia del resucitado, pues fue lo que motivo el nacimiento de las primeras comunidades cristianas y tiene que ser lo que motive nuestra ilusión y nuestra esperanza, en estos tiempos difíciles para la fe.

Esa experiencia, que cambió totalmente su vida, infundió en ellos valentía, fortaleza y ánimo para anunciar y entusiasmar, con sus palabras y su actuación, tanto a gentiles como a judíos admirar y seguir a Jesús. Pasaron por dificultades, pero la confianza en que Jesús estaba con ellos, les dio fuerzas para superarlas. Las dificultades siguen existiendo, pero son un reto para nosotros y darnos cuenta que no estamos solos.

La biblioteca del mundo

Estas últimas palabras del evangelio de San Juan, aunque exageradas, son una verdad totalmente verificable. Jesús hizo mucho y mucho bien. Los creyentes a lo largo de la historia hemos hecho mucho y mucho bien. Lo seguimos haciendo. Esla fuerza que el Resucitado nos trasmitió: nos dejó el Espíritu Santo.

En las bibliotecas de todo el mundo hay infinidad de libros contando esa historia. Es una historia compleja. Es historia de guerras, de enfrentamientos, de catástrofes, pero es también historia de esfuerzo, de generosidad, de progreso. Esta historia la continuamos escribiendo nosotros. ¿Cómo la estamos escribiendo? ¿Desde qué claves?

Nosotros, como seguidores de Jesús, tenemos que escribir la historia como lo hizo Resucitado y sobre todo con su fuerza, con su Espíritu. Con esa fortaleza que el Espíritu nos comunica tenemos que pasar por la vida haciendo el bien, sembrando esperanza, alegría e ilusión. Es la mejor manera de ser testigos del Resucitado.

Siendo conscientes de los dones que el Espíritu nos concede, y poniéndolos en práctica, sentiremos esa fuerza capaz de hacer el bien sabiendo que es la mejor manera de realizarnos como personas. Con esos dones que a cada uno nos concede, podemos sentir fortaleza, ser valientes en superar las dificultades, descubrir nuestras mejores energías para saber acertar en la vida con sabiduría y piedad.

Los dones del Espíritu nos ayudan a realizarnos como personas humanas y religiosas. Nos dan libertad, nos infunden confianza, fortalecen nuestra esperanza y nos impulsan a ser compasivos y misericordiosos y sobre todo nos ayudan en nuestra relación con Dios.

Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Pidamos este fuego que queme nuestros malesy nos de calor para obrar el bien.

Feliz fiesta de Pentecostés

Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.
Casa Ntra.Sra. de los Ángeles (Vitoria)

EVANGELIO DEL DIA

Evangelio del viernes 3 de junio de 2022


Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Reflexión del Evangelio de hoy

Misión, amor y entrega

Nos situamos en el contexto de la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles donde encontramos muchos datos históricos y donde se nombra a varios personajes como al gobernador Félix, al procurador Festo, al rey Agripa, a su esposa Benerice, al emperador.

Pablo es acusado por los judíos y él, como ciudadano romano, apela al César para ser juzgado. Vemos en Pablo una actitud valiente por su parte y astuta para un evangelizador que quiere llevar la Buena Noticia de Cristo resucitado a la capital del Imperio Romano.

Las discusiones entre Pablo y los judíos versan sobre asuntos de religión y en particular sobre la persona de Jesús. Pablo ha cumplido la misión encomendada a los apóstoles de anunciar que Cristo ha resucitado,  que vive para siempre y que es el salvador de los hombres.

Bien pueden ponerse en boca de Pablo las palabras del salmista que bendice al Señor y no olvida sus beneficios.

Nosotros como Pablo podemos ser acusados y condenados, pero hemos de mantener nuestro testimonio y afirmar que Jesús sigue vivo entre nosotros.

Sigamos al Señor con amor

En el último capítulo del Evangelio de San Juan tenemos a Pedro confesando su fe y su amor por Jesús, que le encomienda la misión de apacentar.

El Evangelio narra la tercera aparición de Jesús a sus discípulos, a quienes encuentra trabajando, pues habían pasado la noche pescando en el lago de Tiberiades. El mensaje es una invitación a avanzar hacia una fe más firme y comprometida, para que cada encuentro con Cristo sea el recorrido diario de nuestra vida, en la Eucaristía, en la oración, en la familia, en el trabajo; una fe que, previa a la solemnidad de Pentecostés, se manifiesta en nuestra vida y en nuestras obras.

Jesús afirma el conocimiento profundo que tiene de Pedro, pues sabe que le ama y le otorga la misión de apacentar a las ovejas y a los corderos; no hay reproches ni recuerdos del pasado sino una mirada hacia el futuro y una confianza plena.

La resurrección de Cristo es un misterio de fe y todos nosotros estamos llamados a dar testimonio con nuestra propia vida, aunque las consecuencias no sean fáciles, como vemos que les sucedió a Pedro y a Pablo.

En la oración cristiana invocamos al Dios revelado en la historia de la salvación y entramos en relación con Él mediante la fe; tanto para Pedro como para Pablo hay una fuerte invitación a amar con todo el corazón a Cristo y una llamada a ser testigos de su resurrección.

Celebramos en la Iglesia los mártires cristianos de Uganda, Carlos y sus compañeros, canonizados por san Pablo VI en su primera visita a África en 1964; para ellos, que sufrieron la persecución y el martirio, su vida fue una entrega al amor de Jesucristo y su respuesta como testigos del Resucitado.

Decimos que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos y en este día pedimos que el campo de la Iglesia produzca continuamente una cosecha abundante de testigos de Cristo, y con el salmo y con todo nuestro ser, pedimos también saber bendecir el santo nombre del Señor.


Evangelio del jueves 2 de junio de 2022

PADRE PEDRO BRASSESCO

Evangelio del día

Evangelio del miércoles 1 de junio de 2022

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 11b-19

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad».

Reflexión del Evangelio de hoy

Predicar a Jesús y su evangelio y nunca a Pablo

Esta primera lectura nos relata la despedida de Pablo de los principales de la iglesia de Éfeso. Nos les augura una situación tranquila. Les habla de los muchos peligros que les van a acechar en orden a desviarles del evangelio de Jesús, que él les ha predicado, el que les conduce a la salvación. Les habla de que algunos se portarán con ellos como lobos feroces que atacarán al rebaño, a los nuevos cristianos. Puede incluso que algunos de los dirigentes de la iglesia deformen la verdadera doctrina que él les predicó para confundirlos.

San Pablo, desde que el Señor salió a su camino y le convenció de que era el Hijo de Dios y que su evangelio era la mejor noticia para vivir la vida humana, ha proclamado en Éfeso y en otros lugares esta buena noticia, alegrando así el corazón de sus oyentes. Y la ha predicado, como recuerda a los efesios, presentando solo a Jesús y su evangelio y nunca a él. Nunca se ha aprovechado de sus oyentes y vivido a costa de ellos, nunca se ha predicado a sí mismo, justamente para no contaminar lo predicado, para que el evangelio les llegase limpio, tal como lo predicó Jesús.    

Una buena encomienda de Jesús a su Padre: cuidar de sus seguidores

El amor no tiene medida, los que aman hacen lo posible y lo imposible para demostrar su amor a los que aman. Mucho hizo Jesús durante su estancia en la tierra para demostrarnos su amor, para regalarnos su buena noticia iluminando nuestros ojos y nuestro corazón, indicándonos el camino a seguir. Y nos guardó y nos custodió como “a la niña de sus ojos”, hasta dar su vida por nosotros. .

Ahora, “que voy a ti”, se dirige a su Padre para que también les guarde, nos guarde, en medio del mundo en que les toca y nos toca vivir. No le pide que les retire, nos retire del mundo, sino que les guarde, nos guarde del mal, de todo aquello contrario a lo que él les ha predicado.

Además, sabemos que, a pesar de las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, Él también sigue cuidando de nosotros en nuestra tarea evangelizadora. “No os dejaré huérfanos… Estaré siempre con vosotros, todos los días, hasta la consumación de los siglos”. Cada día, en cada eucaristía, sigue con nosotros y nos entrega su persona, su cuerpo, su sangre. Aunque nuestra tarea en el mundo es ardua, tan ardua como la de Jesús, tenemos muy buenos cuidadores.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Evangelio del día

Evangelio del martes 31 de mayo de 2022

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia – como lo había prometido a nuestros padres – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Reflexión del Evangelio de hoy

La fiesta de hoy día nos invita a contemplar el momento en que la Virgen Mª visitó a su prima Isabel. Es un acontecimiento que pone ante nuestra mirada el gran secreto de Dios que viven y comparten estas dos mujeres, y sobre todo que protagonizaran los hijos que ambas llevan en su seno. Desde el inicio de la iglesia muchos creyentes veneraban ya este misterio. En el siglo IV, los papas la extendieron a la iglesia universal.

Ámense cordialmente con amor fraterno

En este texto, Pablo incluye una serie de comportamientos que el cristiano debe adoptar, son el modelo de vida cristiana. Estos comportamientos no tienen preferencia, no son unos más que los otros. Podríamos decir que Dios nos pide a través del Apóstol Pablo que nos amemos los unos a los otros con amor fraternal y que este mandato es el marco que engloba todos. Todos están interconectados y son expresiones naturales de amor.

El amor mutuo que los cristianos se profesan debe ser sincero, libre de engaño, y de adulaciones mezquinas y mentirosas, aferrándose al bien y valorando al otro tanto como a uno mismo. El verdadero amor rechaza y aborrece al mal, nunca a la persona que lo practica. El verdadero creyente es constante en su bien obrar, transmitiendo alegría y esperanza en su ambiente. El verdadero amor es entusiasta, diligente, no se deja frenar ni por los obstáculos ni por la pereza. La persona que vive así, tiene su confianza puesta en el Señor. Esto la lleva a vivir pendiente de las necesidades de los demás, solidarizándose- y en estos días somos “invitados” todos a practicar la hospitalidad ante tanta violencia y guerra como están viviendo muchos de nuestros hermanos.

Dichosa tú, que has creído

El primer gesto de María tras acoger la palabra anunciada por el Ángel Gabriel es ponerse en camino y marchar a aprisa. Lucas nos dice: “Se levantó, salió, y sin demora fue a la montaña, a un pueblo de Judá…”sin duda podemos pensar por qué tanta prisa, nadie la enviaba, nadie según el texto dice la había llamado, sólo el ángel la había informado del estado de su prima Isabel, entonces, ¿qué necesidad tenía María de dejar su casa?

María se olvida de sí misma, de su situación, y movida por la fuerza del Espíritu Santo se llega a la casa de Isabel. Ponerse en camino…no es fácil, ¿cuánto nos cuesta dejar lo que habíamos proyectado? No tengo tiempo, estoy…(cada uno coloca sus razones…)

Uno de los rasgos más característicos de la fe en Dios es saber acudir junto a quien está necesitado de nuestra presencia, y María lleva con ella a Alguien que también tiene prisa de comenzar su misión.

El saludo que la Virgen María formula a su prima Isabel debió de ser de tal ternura y gozo-aunque el evangelio no nos lo dice-, que no podía haber sido pronunciado nada más que por alguien en quien había hecho morada el Espíritu de Dios, de alguien dócil a hacer la voluntad de Dios. María no puede guardar el tesoro que lleva, para ella sola, y se da el milagro, Isabel y el hijo que lleva en su seno, van a proclamar una maravillosa oración, que la iglesia universal la ha tomado como propia hasta nuestros días: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!; ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá

Cuando María escucha el saludo de Isabel, recibe una especie de confirmación de todos aquellos pensamientos que la venían inquietando y lanza aquellos elogios deslumbrantes, que solo pueden se inspirados por el Espíritu Santo: El Magníficat, que es un canto de alegría y alabanza al Señor, es la expresión de quien se siente inmensamente pequeña y amada  con la gran ternura  de Dios Padre.

En el desarrollo de la oración, ella, fija su mirada en las acciones de Dios a lo largo de la historia de su pueblo Israel: Dios por pura misericordia prefiere a los pobres y humildes; porque de esa manera manifiesta su poder, su santidad y su fidelidad al ser humano.  Es el anuncio del cumplimiento de las promesas de Dios al pueblo elegido.

Este canto de María, sigue siendo actual, recemos con él y al final del día podemos terminar nuestra oración, realizando cada uno “su magnificat”, dejemos que nuestro corazón se expanda.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

Evangelio del día

Evangelio del lunes 30 de mayo de 2022

Padre Pedro Brassesco

 Tened valor: yo he vencido al mundo 

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Reflexión del Evangelio de hoy

El Espíritu Santo está con nosotros

“Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del Reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos”. Y podríamos añadir: y el Espíritu estaba con él.

Muchas veces nos han propuesto que demos alguna charla, que hagamos apostolado entre nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo… y no hemos sabido por dónde empezar, hemos sentido miedo a no ser capaces de trasmitir lo que llevamos en el corazón. Y es normal que tengamos temores pero si de verdad creemos en el Espíritu Santo no tenemos por qué tener miedo a nada. Cuando Pablo bautiza a esos discípulos que andaban confundidos la fuerza del Espíritu se manifiesta en ellos y serán capaces de predicar el Reino a las naciones.

De las tres Personas de la Santísima Trinidad tal vez sea el Espíritu Santo el más desconocido, pero os aseguro que su trato frecuente obra maravillas. Él está presente siempre, nos acompaña, nos fortalece, nos ilumina. En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles lo vemos claramente por eso os recomiendo que os encomendéis a Él, que le tratéis con confianza y que le pidáis con fe.

Si de verdad creemos, si de verdad queremos, la fuerza del Espíritu Santo nos acompañará siempre y en todo lugar y seremos capaces de contar a los demás la alegría de ser hijos de Dios. Y como hacía San Pablo: dialogando, proponiendo, explicando.

No tengáis miedo

San Juan sitúa este diálogo entre Jesús y los Discípulos en el transcurso de la última cena. Están hablando en torno a la mesa y Cristo les anuncia que le van a dejar solo. Pero a la vez les tranquiliza porque el Padre estará con Él hasta el final. En estos últimos momentos de su vida en común los Apóstoles confiesan que le entienden, que ya no necesitan de parábolas. Sin duda el Espíritu Santo ha obrado en ellos la transformación. Y Jesús les advierte de los peligros del mundo y Él mismo se pone como ejemplo de que se pueden vencer. Es un claro llamamiento a que seamos como Él.

La escena no puede ser más enternecedora: un grupo de amigos hablando en confianza en torno a una mesa. Y así debe ser nuestra relación con Dios: cercana, íntima, sincera, sin miedo y atentos a sus palabras. En esos momentos el futuro es incierto para los Doce por más que el Maestro les haya venido anunciando cómo será su misión. En unas pocas horas se dispersarán, se esconderán, le negarán… Desde el punto de vista humano es normal, pero ellos estaban llamados a “pescar hombres” y tras los primeros momentos de estupor asumirán el mandato de Jesús. Y para ello será fundamental la intervención del Espíritu Santo: ¡PENTECOSTÉS! Todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos nuestro propio Pentecostés, debemos estar atentos al momento y no tenemos que temer a nada ni a nadie. Dios está con nosotros. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos acompañan siempre. Como aquellos discípulos del cenáculo estamos llamados a enfrentarnos al mundo con la mejor de las armas: La Palabra, las enseñanzas de Cristo, el Hijo del Hombre, el Resucitado. No tengamos miedo.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro