Evangelizando

Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

Todos sois uno

La fe es algo absolutamente gratuito y por tanto es patrimonio de todos: judíos y gentiles. Cierto que Dios, en su designio de Amor escogió a un pueblo, necesitaba una coyuntura concreta, un medio en que adquirir y desarrollar su humanidad (lo mismo que necesitó unos padres).

Ya así comenzaba la kénosis, el abajamiento del Dios humanado en Jesús “tenía que parecerse en todo a nosotros menos en el pecado”. Así como los padres estaban preparados por la Gracia precedente, el pueblo escogido fue concreto y preparado desde siglos y siglos; hubo judíos que fueron fieles y esperaron y acogieron y reconocieron y por lo tanto gozaron de la Salvación del Mesías… pero la mayoría “no supieron reconocerle” …eran signos y realidades en que se presentaba, que no concordaba con lo que se habían imaginado: un soberano todopoderoso y vencedor. Cuando vieron un Niño, un pobre, un sencillo y humilde, un derrotado… … no pudieron traslucir su Amor y Misericordia, su mensaje y su vida, sus milagros, su promesa y su paz. Y el Reino no podía pararse, porque era para todos.

Pablo lo había vivido en su propia carne, había comprendido que los gentiles, los que los judíos despreciaban y no consideraban dignos, podían y debían reconocer al Salvador, ese que era para los pobres y pequeños, para los que no cuentan, para los de fuera… y a Pablo se le revela desde el Cielo, con la firmeza de haber sido rescatado y convencido. Así afirma que son (los gentiles): miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo; que él, como testigo, les va a conducir a aceptar este Regalo que, desde siempre también, estaba destinado para ellos.

Conocemos así que nuestro Dios, en su Hijo por el Espíritu Santo, es Padre y Salvador de todos los hombres y les asiste para la Redención final. Importa aprovechar el momento y la Gracia que se nos otorga en cada momento y reconocer que todo es DON sin merecimiento de nuestra parte. Hoy la Iglesia reclama nuestra unidad.

Y sed agradecidos

El profeta Isaías nos viene expresando la Paz universal que trae el Salvador, la que produce en los hombres que lo reconocen y se dejan iluminar y poseer por Él; manifiesta su interés por rescatar a los elegidos, por volver a buscarlos y hace que cesen las divisiones y resistencias porque Dios lo es de todos “esclavos y libres, hombres y mujeres… porque todos sois uno en Cristo Jesús”.

Impresiona constatar cómo la intervención continua de Dios en su pueblo conduciendo y haciendo relucir la justicia, la protección, la insistencia, la manifestación de su Amor…va rodeando a los hombres en el camino hacia la Plenitud para el que estamos todos llamados y cómo estos caminos no difieren de los nuestros; así podemos reconocer nuestra historia personal y eclesial en lo que ocurrió hace miles de años.  Por eso esta oración de gratitud, de confianza, de deseo de plenitud y su posibilidad en “Dios mi Salvador”, en la real certeza de esta Salvación que me hace no temer… es la actitud del pueblo fiel que avanza en su momento y lugar, sabiendo que la hazaña de Dios en favor de su pueblo fue y es descomunal, de proporciones tan grandiosas imposibles para nosotros y tan evidente de su intervención.

Por eso el hombre que ha sabido lo que es la protección del Dios que nos salva y se da cuenta de que estos gestos son sólo la señal del Amor que Dios nos tiene… no para de dar gracias y alabarle, de proclamar a todos su Salvación que percibe, en la que vive y cimenta su vida, se convierte en evangelizador y testigo.                   

Él nos amó primero

El Evangelio es exigente, pero no pide nada que no sea lógico. Para ser cristiano y seguidor fiel de Cristo no hay que ser excepcionales sino normales, con la firmeza propia de un ser humano sensato y responsable, cuerdo y consecuente. Porque la fe y su práctica, no nos hacen superiores sino plenamente humanos y ya esta naturaleza requiere una formación en los principios, tareas y costumbres que hacen posible que todo el que se ha encontrado con Jesús sea fiel (Él se hizo hombre) y el que no lo ha encontrado, tiene camino abierto para ello.

Este Evangelio no hace sino describir la actitud del que comprende y valora la comunión entre los hombres, cada cual, en su puesto, porque todos somos miembros y colaboradores del Bien. ¡Cuánto más si pasamos estas actitudes al Seguimiento de Cristo, entramos en la relación base del seguimiento que es producto del Amor recibido y correspondido!

 Habiendo recibido tantos beneficios de nuestro Amo que nos amó primero, sólo tendría que brotarnos la gratuidad y la entrega, como Él: hasta el extremo. En el Amor no hay medida ni límites, además este amo, ya vemos que es capaz de servirnos a nosotros sus siervos a los que llama Amigos… con Él nos salimos de los límites de la norma y somos contagiados e invadidos de su gran Amor y servicio hasta dar la vida. Ojalá que podamos captar esa realidad que nos hará Felices y capaces de construir el mundo nuevo donde habite la justicia y el derecho y no haya opresores ni oprimidos y habrá una tierra y un cielo nuevos; así viviendo el Evangelio estaremos instalado los cimientos para ello, será algo que nos deslumbrará y asombrará.         

Puesto que los hombres estamos  configurados para ser constructores de Paz , ¿podríamos decir que aún es posible soñar y esperar que cesen las guerras?           

Al menos pongamos nuestro granito de arena en el propio entorno  y Aquel que todo lo puede hará cosas mayores.    

Sor Inés Carmen de la Fuente Ruiz O.P.
Monasterio de San Blas – Lerma (Burgos)


Evangelio del Día

Evangelio del domingo 20 de octubre de 2024

Padre Pedro Brassesco

Reflexion del Evangelio de hoy

La propuesta de la gloria “sin poder”

El evangelio nos ofrece una escena llena de paradojas, en las que se ponen de manifiesto los intereses de sus discípulos y la verdadera meta de Jesús en su caminar hacia Jerusalén. Ha precedido a todo esto el tercer anuncio de la pasión (Mc 10,33). La intervención de los hijos del Zebedeo no estaría en sintonía con ese anuncio de la pasión. Es, pues, muy intencionado el redactor de Marcos al mostrar que el diálogo con los hijos del Zebedeo necesitaba poner un tercer anuncio. El texto tiene dos partes: la petición de los hijos del Zebedeo (vv.35-40) y la enseñanza a los Doce (vv. 42-45). Es un conjunto que ha podido componerse en torno al seguimiento y al poder. De la misma manera que antes se había reflexionado sobre el seguimiento y las riquezas (10,17ss), en el marco del “camino hacia Jerusalén”.

Pensaban los discípulos que iban a conseguir la grandeza y el poder, como le piden los hijos del Zebedeo: estar a su derecha y a su izquierda, ser ministros o algo así. Incluso están dispuestos, decían, a dar la vida por ello; la copa y el martirio es uno de los símbolos de aceptar la suerte y el sufrimiento y lo que haga falta. Es verdad que en el AT la “copa” también puede ser una participación en la alegría (cf Jr 25,15; 49,12; Sal 75,9; Is 51,17). Podemos imaginar que los hijos del Zebedeo estaban pensando en una copa o bautismo de gloria, más que de sufrimiento. Sin embargo la gloria de Jesús era la cruz, y es allí donde no estarán los discípulos en Jerusalén. Lo dejarán abandonado, y será crucificado en medio de dos bandidos (fueron éstos lo que tendrían el privilegio de estar a la derecha y la izquierda), como ignominia que confunde su causa con los intereses de este mundo. Esta es una lección inolvidable que pone de manifiesto que seguir a Jesús es una tarea incomensurable.

Es verdad que los discípulos podrán rehacer su vida, cambiar de mentalidad para anunciar el evangelio, pero hasta ese momento, Jesús camina hacia Jerusalén con las ideas lúcidas del profeta que sabe que su causa pude ser confundida por los que le rodean y por los que se han convertido en contrarios a su mensaje del Reino. Los grandes tienen una patología clara: dominan, esclavizan, no dejan que madure nadie en la esencia ética y humana. Por el contrario, el Dios del Reino, trata a cada uno con amor y según lo que necesita. Ahí está la clave de lo que quiere llevar adelante Jesús como causa, aunque sea pasando por la cruz. Un Dios que sirve a los hombres no es apreciado ni tenido como tal por lo poderosos, pero para el mensaje del evangelio, ese Dios que sirve como si fuera el último de todos, merece ser tenido por el Dios de verdad. Es eso lo que encarna Jesús, el profeta de Nazaret.

Llama la atención el v. 45, “el dicho” sobre el rescate (lytron) por todos. Este dicho puede estar inspirado en Is 53,12. No se trata propiamente de sacrificio ni de expiación, porque Dios no necesita que alguien pague por los otros. No es propiamente hablando una idea de sustitución, aunque algunos insisten demasiado en ello. Es, en definitiva, una idea de solidaridad con la humanidad que no sabe encontrar a Dios. Y para ello Él debe pasar por la muerte. No porque Dios lo quiera, sino porque los poderosos de este mundo no le han permitido hacer las cosas según la voluntad de Dios. Pensar que Jesús venía a sufrir o quería sufrir sería una concepción del cristianismo fuera del ámbito y las claves de la misericordia divina. El Hijo del Hombre debe creer en el ser humano y vivir en solidaridad con él. El Cur Deus homo? (por qué Dios se hizo hombre) de Anselmo de Canterbury, debería haberse inspirado mejor en esta idea de la solidaridad divina con la humanidad que en la visión “jurídica” de una deuda y un pago, que sería imposible. Dios no cobra rescates con la vida de su Hijo, sino que lo ofrece como don gratuito de su amor.


Evangelio del día

Evangelio del sábado 19 de octubre de 2024

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.
Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

Reflexión del Evangelio de hoy
Ilumine los ojos de vuestro corazón

San Pablo expresa su alegría por el buen y cristiano comportamiento de la iglesia de Éfeso. Y les recuerda su oración por los pertenecientes a esta iglesia de Éfeso. En esa oración tiene varias peticiones. Pide que el Dios de nuestro Señor Jesucristo les conceda “el espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo”. Pide igualmente que “ilumine los ojos de vuestro corazón” para “que comprendáis la esperanza a la que os llama” para que también así comprendan “la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”.

De esa manera, Dios manifiesta su gran poder también en la persona de Cristo a quien resucitó de entre los muertos y “lo sentó a su derecha en el cielo”.

Apoyándonos en esta lectura podemos dar gracias a Dios por todos los dones que nos ha regalado en su Hijo Cristo Jesús. No solo nos ha dado la vida humana, sino también la vida divina, haciendo de verdad hijos suyos. Nos ha regalado igualmente a todos las verdades para vivir ya con sentido e ilusión en esta vida terrena, antes de disfrutar de la vida de total felicidad después de nuestra muerte y resurrección. Es claro que el agradecimiento a Dios debe llenar nuestro corazón. 

Al que ante los hombres se pone de parte del Hijo del Hombre, él se podrá de su parte ante los ángeles de Dios

Breve pero denso en sus enseñanzas el evangelio de este día. La primera enseñanza de Jesús nos es fácil de entender y de estar de acuerdo con ella. La misma postura que adoptemos sobre Jesús delante de los hombres esa será la que adopte Jesús ante “los ángeles de Dios”. Si le aceptamos y confesamos, si le negamos… Él hará lo mismo ante ese tribunal angélico, es decir, ante Dios.

También nos congratula el amplio perdón de Dios con nosotros. Está siempre dispuesto a perdonarnos, incluso cuando hablemos mal del Hijo del Hombre. Pero de entrada nos deja perplejos la otra afirmación de Jesús: “al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará”. No parece compatible con el ofrecimiento continuo por parte de Dios de su perdón y de su amor. Los teólogos buscan una explicación. La más común entre ellos es que no se puede perdonar al que blasfeme contra el Espíritu Santo porque es el que viendo la luz, el que viendo su mal, no quiere arrepentirse, no quiere recibir el perdón, es “el que rechaza y resiste con obstinación al Espíritu Santo”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

Pablo quiere transmitir a toda la comunidad el don que hemos recibido la humanidad, por medio de Cristo, como cabeza de toda la creación.

Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Ignacio de Antioquía, que sucedió como obispo al apóstol San Pedro en su comunidad; fue condenado a las fieras y conducido a Roma para su ejecución, en el trayecto escribió siete cartas a las distintas iglesias de su tiempo. Asumió lo que hoy nos dice el salmista “El Señor da a conocer su salvación” por lo tanto “Aclama al Señor tierra entera”

¡Vosotros no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentan entrar!

San Lucas en el capítulo 11 de su evangelio nos refiere el enfrentamiento que Jesús tuvo con algunos escribas y fariseos, en que les echa en cara la actitud hipócrita de su comportamiento, pues se preocupan más por la apariencia que en llevar una vida coherente con lo que predicaban, pues los escribas imponían al pueblo cargas pesadas, es decir, preceptos, casi imposibles de cumplir, y, sin embargo, ellos no ayudaban lo más mínimo.

Es en este contexto cuando les recuerda la actitud reincidente del Pueblo de Israel, que olvidaba la alianza que Dios había establecido con ellos, y ese era el motivo por el cual el Señor enviaba hombres que les recriminaban la actitud y les invitaban a volver su rostro hacia Dios, y que, en muchas ocasiones, fueron maltratados e incluso asesinados, y posteriormente los herederos levantaron mausoleos a los profetas, pero sin alejarse de la actitud de sus antepasados.

Por todo eso les recrimina advirtiéndoles que a ellos se les reclamará por la sangre de los profetas desde la creación del mundo.

También les echa en cara que estos juristas que se han erigido como sabios de la ley, actúan como el “perro del hortelano” que no han sido capaces de entrar en el Reino de Dios y han cerrado el paso a los que intentaban entrar.

Jesús insiste siempre en la limpieza de corazón, no hay que aparentar una cosa, cuando se actúa totalmente de forma contraria. Nos invita a todos a ser coherentes con lo que decimos y hacemos, que nos olvidemos de las apariencias, que lo que realmente importa es tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

No seamos lobos con piel de cordero, que nuestra actitud sea siempre limpia y honrada, no anteponiendo nuestro interés al de los demás. El amor de Dios que se ha encarnado en Jesucristo, ha de servirnos de ejemplo de vida, para que nuestro ser y obrar sea para todos un reflejo de la imagen de Dios.

¿Damos gracias continuamente a Dios por tenernos como Hijos predilectos?

¿Vemos en Cristo la culminación de la obra de Dios?

¿Mantenemos una actitud honrada con los que nos rodean?

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)


Evangelio del día

Evangelio del miércoles 16 de octubre de 2024

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!
Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley:
«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros». Jesús replicó:
«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!»

Reflexión del Evangelio de hoy
No estamos bajo el dominio de la Ley

El Apóstol San Pablo nos presenta hoy dos maneras de vivir. Después de haber exhortado a los Gálatas sobre cómo ser hijos de Dios y vivir en la libertad de Cristo, sigue insistiendo, más bien nos previene de cuál debe ser nuestra norma de vida si queremos heredar la vida eterna. Dos partituras, dos directores, dos sinfonías, una de vida y otra de muerte. La pregunta es clara, ¿bajo qué batuta quieres estar?

Nuestra alma es como un gran teclado, hay muchísimas notas para tocar, unas suenan mejor, otras peor, depende de qué música queremos tocar. Si elegimos al padre de la mentira, Satanás, el que existe para dividir y separar, nuestra melodía sonará estridente, llena de las obras de la carne que no conducen más que a la muerte y al pecado. Por el contrario, si queremos que la música de nuestra vida transmita vida, esperanza, fe y amor, tenemos que ponernos bajo la dirección del Espíritu Santo. Porque sólo el que sigue al Señor, tendrá la luz de la vida.

Esto hay que practicar: el amor de Dios y la justicia

El Señor Jesús deja hoy al descubierto el corazón hipócrita, que utiliza lo religioso para engordar su ego, mientras deja de lado el amor de Dios y el derecho. También apunta en su lista la hipocresía de buscar el honor y el poder so capa de santidad.

Y Jesús utiliza las palabras más duras contra los “santos” de su época, los fariseos, “tumbas sin señal que la gente pisa sin saberlo” y que, por tanto, según su propia ley, hacen que esas personas queden contaminados, incapaces de entrar en contacto con Dios y con los hermanos. En lugar de ser cauce de vida y entrega a Dios, se convierten en obstáculos que impiden una relación y experiencia de Dios auténtica.

¿Qué nos enseña esto a nosotros? Que no debemos usar la religión para otros fines que no sean dar gloria a Dios y servir con amor al prójimo; que nuestra vida debe estar movida por el fruto del Espíritu que hemos visto en la primera lectura y que no es otro que la caridad cristiana. Es entrar en la Ley del Espíritu, el yugo de la gracia que no aplasta, sino que da alas de libertad para vivir como hijos de Dios, redimidos del pecado y la muerte, y lanzados hacia lo que está por delante, la vida eterna.

¿Qué es para ti vivir según el Espíritu?

¿Qué obras de la carne te separan de Dios y de tus hermanos?

¿Cómo puedes luchar contra la hipocresía farisaica que te aleja de Dios y de los hermanos?

Sor Inmaculada López Miró, OP
Monasterio Santa Ana, Murcia


Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

Encuentro con la sabiduría existencial

Preparando esta reflexión sobre las lecturas de esta fiesta, en Alba de Tormes, donde Santa Teresa de Ávila está enterrada, llega la noticia que están abriendo el sarcófago donde yace. Las razones son múltiples, pero me llamó la atención, cómo desde el punto de vista creyente, lo hacen, para que no se olvide el legado espiritual, renovado y místico que dejo la santa.

Esta monja andariega, que recorrió muchos caminos para impulsar y renovar la vida contemplativa carmelitana, buscó y descubrió, cuál era la fórmula para la renovación espiritual, social y religiosa de aquellos tiempos. Tiempos duros de enfrentamiento cultural y religioso, donde predominaba la imposición, la intolerancia, el fanatismo. Deseando abandonar el país para evangelizar, comenzó su caminar, su viaje de fe, que la llevo a descubrir, experimentar lo que es caminar con una sabiduría existencial.

Sabiduría existencial que no es mucho saber, que no es algo doctrinal, sino que es encuentro con Alguien, que da una fuerza sanadora, que provoca en la persona, que se deja encontrar, admiración y enamoramiento, para que sea ese Alguien el que dé las fuerzas necesarias para afrontar toda la vida y sus circunstancias. Esa sabiduría es la que hace que nuestras relaciones con Dios con los demás, y con nosotros mimos sean sanas.

De esa sabiduría es la que habla la primera lectura: “ella sale al encuentro como una madre, si se apoya en ella no vacilará, si se aferra a ella no quedará defraudado”.  Por aferrarse a ella y actuar desde esa sabiduría existencial, a nuestra santa le hace exclamar. “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”

Actitudes necesarias para la búsqueda y el encuentro con la sabiduría existencial

En el evangelio vemos cómo Jesús da gracias pues va descubriendo quiénes le entienden, le comprenden. Son la gente sencilla la gente que agobiada acude a Él, que la gente humilde, no sabe muchas cosas, pero se acerca a Él y le descubre.  descubren su misión y descubren la sanación que provoca en ellos.

Ese descubrimiento le hace provocar unas invitaciones: todas nos dicen lo mismo: “Venid a mi” los que nos sentimos agobiados, fatigados. Nuestra vida nos produce fatiga, agobios, dificultades y en el encuentro con Él, nos sentiremos aliviados.

Como nos libera hace la llamada a descubrir que Él no impone, sino que su yugo es llevadero y la carga es ligera. Nos propone hacernos la vida, más ligera haciendo la vida más humana más sana, más digna. Jesús nos libera de miedos y prejuicios, que nos hacen vivir intranquilos y mal.

Finalmente, nos invita a aprender de Él. Es el mejor maestro para vivir la vida con una sabiduría enseñada, vivida y experimentada. Hemos de aprender a vivir como él. No propone a sus seguidores algo que Él no vivió. 

Santa Teresa descubrió en el encuentro con Jesús una fuerza especial para actuar y renovar su vida y la de los demás. El Sinodo de la Sinodalidad tiene esta intención, renovar pastoralmente a la Iglesia, para ello, como la santa, dejémonos encontrar con Jesús y aprendamos de Él. No tenemos un maestro mejor. Ni otra fórmula mejor para renovarnos y renovar nuestra pastoral.

Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.
Convento de S. Valentín de Berrio Ochoa (Villava)


Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

Acabo de leer un breve ensayo del moralista del siglo XIX John Stuart Mill titulado “Sobre la utilidad de la religión”. En su desarrollo, mantiene Mill la tesis de dos cristianismos, a saber, el de los evangelios y el que él llama “paulinismo” (esto es, el de las epístolas paulinas que componen la mitad del Nuevo Testamento). En su ideario, el primero (a sus ojos el verdaderamente valioso desde el  punto de vista de la moral que propone) habría quedado postergado por el “paulinismo” que habría preponderado en los estadios de formación de la Iglesia y que sería de una calidad moral inferior.

En un punto efectivamente acierta Mill, el que el influjo de Pablo fue decisivo en la conformación de la teología eclesiástica hasta el punto de que puede afirmarse confiadamente que el paulismo es la teología que dio forma al cristianismo que habría de perdurar hasta hoy. No obstante, Mill se equivocaría parcialmente al distanciar demasiado la teología (y la consiguiente propuesta moral) de los evangelios de la visión paulina; ciertamente esto no se da en absoluto en el evangelio de Juan, que, siendo el más tardío, explicita un contenido teológico más desarrollado, teología que no es sino la paulina. ¿Cuál seria, frente a esta teología paulina, la alternativa a considerar? La previa a Pablo, esto es, la teología heredada del Antiguo Testamento, la cual ciertamente, se encuentra más presente en los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, aunque entreverada dentro de una matriz teológica paulina.

Obviamente no vamos a entrar en este espacio a delimitar los caracteres de ambas teologías, pues no es mi pretensión, pero notemos que en la liturgia de hoy tenemos precisamente una representación de ambas teologías en las dos lecturas. En la primera, Gálatas, queda patente la clave del planteamiento teológico de Pablo: la libertad. La libertad, ¿con respecto a qué? Con respecto a la Ley antigua, la Ley del Antiguo Testamento, la cual determina una imagen de Dios, el Dios del Antiguo Testamento, frente al cual, el Jesucristo de Pablo define una imagen nueva de la divinidad y, lo que es más relevante para un moralista como Mill: define una actitud moral nueva marcada por esa libertad respecto a la Ley antigua (o lo que es lo mismo respecto a una idea veterotestamentaria de Dios)

Por su parte, el pasaje extraído hoy del evangelio de Lucas, expone rasgos de la teología heredada del Antiguo Testamento (la Ley y los Profetas), en la que se enraíza la tradición de la nueva religión.

Dicho lo cual, si hacemos la prueba de leer sin gran detenimiento ambas lecturas seguidamente y hacemos una encuesta a continuación pidiendo escoger de forma espontánea una de ellas, sería muy probable que la mayoría de los lectores escogieran sin mayor deliberación la carta paulina. No es necesario hacer muchas cábalas para explicar el porqué de esta estadística: simplemente nos suena mejor, nos resulta más grato. Se trata de la diferencia entre la positividad del lenguaje (y del contenido que este expresa) de la carta de Pablo (la mera idea de libertad, sin más explicación atrae nuestra simpatía) versus la negatividad contenida en el pasaje del evangelio, tanto en su tono, como en la materialidad del mensaje que manifiesta. Retomando la explicación anterior, es fácil advertir que ambos textos están poniendo delante de nosotros dos teologías, esto es, dos ideas de Dios que no se concilian fácilmente y entre las que nos sentimos impulsados a escoger.

Pablo hizo lo propio: escogió, y en su escoger, realizó una propuesta arriesgada; a su entender, el cristianismo naciente había de elegir entre mantener la idea de Dios heredada del Antiguo Testamento y contenida en la Ley (una imagen ambigua de misericordia-venganza) o separarse radicalmente de esta imagen y configurar desde Cristo una imagen rotundamente nueva, con un lenguaje nuevo, una compresión nueva y, especialmente, una vida nueva para el creyente en tal concepción de Dios, vida que Pablo caracteriza como la vida del hombre que se sabe poseedor de una conciencia libre y sin temor.

Podríamos ahora encararnos con Mill y preguntarle si sigue pensando que la propuesta moral paulina es en sí inferior a la de los evangelios. También podríamos preguntarle si entiende ahora por qué fue la teología paulina la que se impuso en la construcción de la Iglesia; para nosotros la respuesta es clara: porque supieron elegir.

Fr. Ángel Romo Fraile
La Virgen del Camino (León)


Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión sobre la Oración del Rosario en este mes de octubre:

“Hoy, juntos, confirmamos que el santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo. Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria.”

(Benedicto XVI. Alocución en Santa María la Mayor. 3 mayo 2008)

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad “Amigos de Dios” de Bormujos (Sevilla)


Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Recibisteis el Espíritu por observar la Ley o por haber respondido a la fe?

El texto de la Carta a los Gálatas nos plantea la dicotomía entre la Gracia de la Fe y el cumpli-miento de la ley. San Pablo no termina de explicarse como esta comunidad, a la que había predicado con tanto fruto de fe y santidad, ahora, por influencia de otros cristianos que judaizaban, priorizaban la ley de Moisés a la Gracia de la Fe en Cristo Crucificado y Resucitado.

Solo la Fe en Cristo salva y da frutos de Santidad y Amor, no el mero cumplimiento de una Ley, que tanto había criticado Jesús en sus disputas con los fariseos.

La actitud de los gálatas ciertamente es muy actual también en nuestras comunidades. Hablar de Gracia parece a no pocos una entelequia, algo teórico que más parece ilusión que realidad y nos aferramos a los dogmas, a las leyes, normas… y nos olvidamos de que es la Fe y la Gracia de Dios quien da sentido a toda la religión cristiana.

¿Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?

En la parábola del amigo insistente e inoportuno, Jesús nos quiere hacer ver dos cosas muy importantes: primero, que es muy importante pedir y hacerlo insistentemente a tiempo y a destiempo: toda oración que se precie debe ir en este sentido si realmente me doy cuenta de que necesito al Señor en mi vida y en la de mis seres queridos. La oración de petición se convierte así en una conciencia de fe y de gracia. En segundo lugar, que Dios siempre está en actitud de espera activa y de pronta respuesta (aunque quizá no sea en el sentido que esperamos o en el tiempo que nos parece oportuno)

La oración, como nos dice Santa Teresa, “es tratar de amistad con Alguien que sabes que te quiere” y esto es ciertamente muy consolador. Sin embargo, la propia dinámica de nuestra vida, las muchas ofertas que a cada instante nos llegan de los medios de comunicación, las búsquedas de afectos rápidos y superficiales, las conformidades con tantas cosas que nos distraen…y no nos llenan… al final hacen que Dios pase a un segundo plano, aunque Él siempre está pendiente, buscándonos, queriéndonos como un padre quiere a su hijo.

Orar, finalmente, no requiere palabras (y menos si son solo aprendidas, desconociendo su sentido), sino fe y mucho amor… porque somos y queremos gracias al Amor y hablar de amor es referencia implícita o explícita al Dios Crucificado y Resucitado.

Reflexión sobre la Oración del Rosario en este mes de octubre:

“Hoy, juntos, confirmamos que el santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo. Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria.”

(Benedicto XVI. Alocución en Santa María la Mayor. 3 mayo 2008)

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad “Amigos de Dios” de Bormujos (Sevilla)


Evangelio del día

Evangelio del miércoles 9 de octubre de 2024

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Él les dijo:

«Cuando oréis decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación»».

Reflexión del Evangelio de hoy
El Evangelio de Pablo

En esta semana XXVII del Tiempo ordinario hemos comenzado a leer la carta de S. pablo a los Gálatas, y si hay algo que ya nos hemos dado cuenta es que Pablo predica el Evangelio de Jesucristo, ese que le fue revelado directamente por el Señor Jesús.

Pero dicho Evangelio como se puede ver a lo largo de todos los escritos paulinos, tiene muchos matices y aspectos que dan para una vida dedicada al estudio y la oración.

Podíamos destacar la gratuidad de la salvación, la criatura nueva que somos después de la Pascua de Jesús y un largo etcétera. Pero nos vamos a fijar en algo que lo enlaza con el evangelio de hoy, y es que Dios, para Pablo, ya no es el Dios de Abraham,Isaac y Jacob, Dios es para él, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo ¡Qué “título” tan entrañable! Y lo que debe hacernos saltar de gozo es que, en palabra de Pablo, recibisteis un Espíritu que nos hace clamar “Abba, Padre”. Vemos como el Apóstol ha captado eintuido el fondo del misterio: La Pascua nos hace hijos en el Hijo.

Abbá Padre

Y esto es lo que precisamente el Señor Jesús nos dice en el evangelio que hoy se proclama “cuando oréis decid: Padre” Eso es todo. No hacen falta métodos de relajación, ni tal o cual cosa. Es algo muy simple, sencillo. Como un niño ante su progenitor ¡Papá! Esta es la oración de Jesús, esto es lo que nos enseña que debemos decir al entrar en diálogo con Dios.

Y esta Buena Noticia, este Evangelio de Jesucristo, es lo que debemos proclamar, de ahí que hagamos nuestras las palabras del salmo como programa de vida: Id al mundo entero y proclamad el evangelio.

Id y decid a todos que Dios es Padre y nos ama.

Este es el evangelio que Pablo proclama y el que proclama todo buen predicador que se precie, como lo fue san Luis Bertrán cuya memoria hoy celebramos. Feliz día a cuantos celebran a tan gran santo, colombianos, valencianos, dominicos, estudiantes OP, …

Sor Flora Mª Collado O. P.
Monasterio Sancti Spiritus – Toro