Evangelio del día

Evangelio del jueves 25 de julio de 2024

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

La fidelidad de Santiago

Celebra hoy la Iglesia la fiesta de Santiago Apóstol, testigo y seguidor de Jesús, fiel y valiente. Comienza la primera lectura describiendo una comunidad de apóstoles reunida y unida. Una comunidad que predicaba el Reino de Dios, y que al hacerlo atraía a tanta gente, que molestaba a las autoridades religiosas, hasta el punto de que el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago.

Estos pasajes de los Hechos de los Apóstoles nos desafían a vivir nuestra fe con valentía y convicción. Nos recuerdan que el testimonio cristiano auténtico puede atraer oposición y persecución, pero también que es un canal apropiado de predicación para extender el Reino de Dios. Como los primeros apóstoles, estamos llamados a ser testigos del amor y la resurrección de Jesús y sobre todo, estamos llamados a predicarlo.

El tesoro de la vulnerabilidad humana

Nos habla la segunda lectura de la vulnerabilidad humana; y es que, ciertamente ante la fragilidad es común encontrarnos con sentimientos de ansiedad, miedo, inseguridad, baja autoestima, tristeza o desesperanza, entre otros. Sentimientos que tienen también impacto físico en nuestros cuerpos y en nuestras relaciones interpersonales. Pero, sentirse vulnerable, es una experiencia humana común que, aunque puede ser desafiante, también ofrece oportunidades para el crecimiento personal y la conexión auténtica con Dios y el prójimo. Aprender a manejar la vulnerabilidad de manera saludable puede transformar esta experiencia en una fuente de fortaleza y resiliencia.

San Pablo nos enseña en su Segunda Carta a los Corintios, que nuestra fragilidad no es un obstáculo para la acción divina, sino más bien el contexto en el que el amor y la gracia de Dios se manifiestan con mayor claridad. Al reconocer y aceptar nuestra vulnerabilidad, permitimos que Dios trabaje en nosotros y a través de nosotros, mostrando su amor en nuestra debilidad. Esto nos invita a vivir con esperanza, confiando en la fuerza de Dios y siendo testigos de su amor y misericordia, incluso en nuestras debilidades.

Grande es quien sirve

En este pasaje del Evangelio de Mateo, encontramos la petición de grandeza de una madre para sus hijos, y la respuesta de Jesús, enmarcada en el servicio como única forma de grandeza y poder.

Jesús aprovecha la ocasión para enseñar a sus discípulos sobre el verdadero significado del liderazgo y la grandeza en el Reino de Dios. Contrasta el liderazgo mundano, caracterizado por la dominación y la autoridad, con el liderazgo que él propone, que se basa en el servicio y la humildad. El mayor entre ellos debe ser el servidor de todos, y el primero debe ser el último. Jesús mismo es el ejemplo, ya que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por toda la humanidad.

Este pasaje nos desafía a reconsiderar nuestras ideas sobre el poder y el liderazgo. En un mundo donde la grandeza a menudo se mide por el estatus, la riqueza y la autoridad, Jesús nos llama a un modelo radicalmente diferente. Nos invita a buscar la grandeza a través del servicio y la humildad, poniendo las necesidades de los demás por encima de las nuestras.

La enseñanza de Jesús es una llamada a la transformación personal y comunitaria. Nos anima a servir en nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo. En lugar de buscar reconocimiento y honor, debemos buscar formas y maneras de dar la vida por los demás.

Este enfoque no solo transforma nuestras relaciones personales, sino que también tiene el poder de transformar la sociedad. Una comunidad donde todos buscan servir y apoyar a los demás, reflejará el Reino de Dios ahora, un Reino donde la verdadera grandeza se encuentra en el amor y el servicio desinteresado.

¿Soy fiel al mensaje de servicio que propone Jesús?

¿Aprendo de mis vulnerabilidades? ¿Me sirven para acercarme a Dios?

¿Con mi servicio mejoro la vida comunitaria?

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia


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