Evangelio del día

Evangelio del miércoles 8 de mayo de 2024

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Reflexión del Evangelio de hoy

En Él vivimos, nos movemos y existimos 

En el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hoy se nos proclama podemos apreciar los distintos modos de reaccionar de los que oyen a Pablo presentar una síntesis de la obra de Dios en el mundo, desde la creación hasta la resurrección de Jesús. A unos este mensaje les provoca risa, se lo toman en broma, no aceptan el hecho sublime de la Resurrección del hombre designado por Dios, su mismo Hijo para llevar a cabo la Redención, aun tomando como argumento la intuición de sus mismos poetas que habían escrito: “somos estirpe suya” -; Pablo quiere hacerles ver que Dios está tan cerca de nosotros, que les asegura  que “en Él vivimos nos movemos y existimos”.  Estos atenienses viven tan a ras de tierra, tan a lo tangible, que les resulta imposible que haya una vida diferente de la  que ellos conocen… La afirmación de resucitar de entre los muertos les provoca risa, indiferencia, no dan crédito a la certeza del misterio supremo de la Redención y como para quitárselo de encima le dicen “de esto te oiremos hablar en otro momento”. Afortunadamente, hubo un grupito que sí dio crédito a las palabras de Pablo y la semilla de la fe cayó en buena tierra, entre ellos Dionisio, Damaris y algunos más… La adhesión a Dios ha de ser personal, voluntaria, por convicción… Debemos preguntarnos… ¿cómo es la mía? 

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria 

El salmo 148 como respuesta a la palabra que se nos ha   proclamado, canta la gloria de Dios en el cielo, la tierra, en todo cuanto existe; es una invitación a la alabanza continua a Dios, todo ser viviente, de toda raza, condición, edad, debe reconocer su presencia en todo lo que nos rodea, en todo cuanto existe. 

¿Reconozco, bendigo, alabo a Dios por todo lo que tan generosamente nos ha regalado…?, ¿disfruto de ello?… 

El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena 

El capítulo 16 de San Juan se inserta en el momento sublime, intenso e íntimo de las despedidas de Jesús tras la última Cena… Él sabe que se aproxima su Hora, la de dar su vida por todos y la de marcharse de este  mundo al que lo envió, el Padre… Siente que los discípulos aún no están preparados… y no los quiere dejar desamparados, huérfanos, les anuncia  el envío del Paráclito, el Defensor,  el Espíritu de la Verdad plena que en su Nombre les irá comunicando  todo lo que ahora no son capaces de entender ni  asimilar… 

Nos acercamos al final de la Pascua con la fiesta de Pentecostés ya muy cercana; ¿cómo nos preparamos para acoger al Espíritu Santo?, ¿lo consideramos importante en nuestra vida?, ¿le daremos espacio?, ¿nos abriremos a Él para que con libertad obre en nuestro interior conforme al plan que el Padre tiene para cada uno?… 

Los dominicos y dominicas celebramos hoy el Patrocinio de la Virgen María sobre nuestra Orden, buena ocasión es este día para volver nuestros ojos a la Reina de cielos y tierra, la que por designio de Dios fue elegida para ser la Madre de  Dios que reconociendo su pequeñez,  pobreza y humildad, se fio del poder del Altísimo, le dijo Sí sin condiciones y así lo sostuvo durante toda su vida  y con su ejemplo y protección maternal nos enseña a nosotros a ser  fieles.  

Que Ella que fue Templo del Espíritu Santo, nos ayude a acogerlo y a vivir su designio de amor y conversión en un continuo canto de gratitud, gozo y alabanza como expresó en su Magníficat.  

Sor Inmaculada Ocaña Gutiérrez
Monasterio Santo Domingo de Guzmán (Zaragoza)


Evangelio del día

Evangelio del sábado 4 de mayo de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Reflexión del Evangelio de hoy

El Espíritu Santo guía a Pablo y Timoteo

Esta primera lectura nos relata el empeño de san Pablo de extender el evangelio de Jesús a cuantos más lugares y ciudades mejor, para lo que toma de compañero a Timoteo, al que sorprendentemente manda circuncidar, que como sabemos es un rito de la religión judía y no del nuevo cristianismo.

Se detalla dónde predican y dónde no. Lo llamativo es que esta decisión la toman guiados directamente por el Espíritu Santo. “Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia… Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu Santo no se lo consintió”.  

Con la letra grande, cualquier predicador de cualquier época desea predicar el evangelio siguiendo el mandato del Señor: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Pero con la letra pequeña, a todos nos gustaría tener la mimas experiencia de san Pablo, relatada  en esta primera lectura: que   el Espíritu Santo nos dijese claramente a qué lugares debemos predicar.

Pablo, Timoteo y cualquiera de nosotros debemos acoger y dejarnos guiar por el prometido Espíritu Santo, que nos llevará por los caminos que conducen a la vida y vida en abundancia

No es el siervo más que su amo

El mundo entero ha sido creado por Dios, y “vio Dios que era bueno”. Pero en este pasaje evangélico, San Juan toma el mundo como “lo opuesto a Dios, su enemigo”. Desde ahí entenderemos todas las afirmaciones de san Juan.

Ciertamente “el mundo” fue en contra de Jesús. Le rechazó y la prueba fuerte de este rechazo fue que le dieron muerte crucificándole en una cruz.

Si el cristiano es un fiel seguidor de Jesús, y su intento principal es meter en su vida y en su corazón a Jesús y vivir como él, también el mundo le odiará  porque “no es el siervo más que su amo”.

Pero al mundo y a todos sus habitantes como creación de Dios les debemos amar. Sabiendo además en  positivo: “Si han guardado mi Palabra, también guardarán la vuestra”.

Ampliando las afirmaciones de Jesús. Hemos de ir en contra del mundo, de la contraria manera de pensar el mundo de Jesús. Siempre nos hemos de quedar con Jesús y su manera de vivir que hemos de copiar. Por este mismo motivo, hemos de amar con intensidad a todos los habitantes del mundo, del planeta tierra, porque son nuestros hermanos a los que Jesús amó y vino a salvar y a los que  nos ha confiado a nosotros para que sigamos su labor salvadora y liberadora, viviendo y predicando su evangelio. 

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


Evangelio del día

Evangelio del lunes 29 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san JUAN 14, 21-26

El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas -no el Iscariote -: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, será fiel a mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.


Evangelio del día

Evangelio del sábado 27 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Reflexión del Evangelio de hoy

Se alegraron mucho y alababan la Palabra del Señor

Jesús, cuando predicó su buena noticia, fue aceptado por unos y rechazado por otros. Pues esa va a ser la tónica y la reacción ante Jesús y su evangelio hasta el final de los tiempos, al ser presentado por parte de sus predicadores ante los distintos pueblos. Esta primera lectura nos habla del rechazo de los judíos ante la predicación por parte de Pablo. Pablo, como buen judío y con el corazón dolorido, anuncia, junto con Bernabé, a sus hermanos judíos que como les rechazan se dedicarán a evangelizar a los gentiles. “Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron mucho y alababan la Palabras del Señor y… creyeron”. Algo que no les gustó y se las arreglaron, a través de “señoras distinguidas y devotas y de los principales de la ciudad, para perseguirles y expulsarles de su territorio”.

Pidamos, una vez más a Jesús, que nos siga convenciendo que su palabra es especial para nosotros, pues no solo es hombre sino también Dios, el Hijo de Dios. Y que nos siga convenciendo que la amistad que nos brinda, la buena noticia que nos brinda… es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y que no queremos dejarle por nada del mundo. Deseamos con fuerza seguir sus pasos. “¿A quién iríamos?”.

Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre

Da toda la impresión de que Jesús fue hablando de temas importantes a sus apóstoles poco a  poco, cuando lo creyó oportuno. Uno de estos temas fue el del Padre. Jesús les habló de su Padre Dios en más de una ocasión, pero no parece que los discípulos entendieran todo lo que les decía de él. En este pasaje evangélico, el apóstol Felipe le pide que se deje de rodeos y les muestre claramente al Padre.

Y es entonces cuando le explica a Felipe, y a sus discípulos y a todos nosotros, la unión íntima que hay entre el Padre y él, algo a lo que nosotros, por nosotros mismos, nunca hubiésemos llegado: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre… ¿no crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?”. En otros momentos, hablándoles del Espíritu Santo les revelará que es también Dios y que está a la altura del Padre y del Hijo. De esta manera nos revela que el Único Dios son tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, a las que podemos acudir indistintamente con la convicción de que seremos escuchados, como nos indica  Jesús de sí mismo: “Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


Evangelio del día

Evangelio del martes 23 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Reflexión del Evangelio de hoy

La mano de Dios estaba con ellos

En este tiempo pascual, la primera lectura, nos va narrando los comienzos de la expansión de la Buena noticia que Jesús había anunciado y vivido. Con la fuerza del Espíritu, sus seguidores, trataron de expresar con palabra y con hechos, lo que ellos habían experimentado con Jesús. Lo que habían visto y oído como nos dice San Juan en su primera carta. Ellos sintieron que la presencia del Resucitado, les impulsaba a anunciar lo que habían experimentado con Él. Se sentían con una fortaleza especial y con una sabiduría existencial, que la comunicaban con alegría.

Los evangelistas nos narran cómo les costó mucho, a los que él había elegido, entender lo que les expresaba. Tardaron en entender su manera de hablar y sobre todo su actuación. Detrás de Él, como buenos discípulos, aprendieron lo que Jesús les enseñaba, se dieron cuenta, experimentaron, cómo su actuación liberaba a las personas. Yo me imagino que se preguntarían de donde le venía esa fuerza de su palabra y esa fuerza para actuar. Ya se lo explicó. pero no lo entendieron entonces. Ahora contaban con el Espíritu del Resucitado.

¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso?

El evangelista San Juan siempre, desde el prólogo, nos habla cómo la luz ha venido al mundo, pero cómo las tinieblas, no la dejan iluminar, brillar. Es la cerrazón de las personas que, o no quieren verla o sus intereses, sus costumbres y ritos la ocultan. Por eso no la recibieron.

En el pasaje evangélico de hoy, se nos narra una de las razones ante el planteamiento que le hacen los judíos. Jesús está en Jerusalén, donde con motivo de la fiesta, acuden de todos los pueblos judíos devotos. Estos ante el personaje que pasea por el pórtico del templo, del que han oído y del que hay distintas versiones, quieren que les aclare su verdadera identidad. Eran devotos y todos estaban expectantes ante la venida del Mesías. De ahí la pregunta. Están inquietos y se les ve que se sienten mal, ante esta situación de inquietud. ¿Será o no será el mesías que esperamos?  Lo mismo nos pasa a nosotros, a veces, ¿Será verdad todo lo que sabemos de Jesús? Queremos saber, descubrir la fuerza que hay detrás de ese personaje. Ese personaje siempre resulta un interrogante. Su manera de comportarse con los demás resulta chocante, no normal.

La respuesta de Jesús les remite a que descubran lo que hace  y cuál es su intención. Enseñar y liberar a las personas de su cerrazón, de sus males de todo aquello que no les hace felices. Lo hace por mandato de Dios su Padre. Quiere traer luz a la humanidad, pero nosotros preferimos las tinieblas, por eso les dice y nos dice que lo vemos, lo sabemos, pero no creemos.

Para descubrir su identidad hay que ser de sus ovejas, que escuchan su voz, pues es como el pastor que las conoce, nos conoce, nos cuida nos cura y carga con nosotros y nos busca cuando nos perdemos.

Este tiempo de Pascua es una escuela para aprender la voz del buen pastor, que es el enviado de Dios que vive en el Padre y muere para dar vida. Entrar en este misterio nos lleva a saborear la vida de entrega y el triunfo de esa entrega.

Señor Jesús, buen pastor condúcenos, hoy, entre las obscuridades que impiden verte como luz que iluminas nuestra vida. Abre nuestros oídos para escuchar tu voz conocida y defiéndenos de nuestra cerrazón de corazón. Danos tu Espíritu Santo para anunciar tu Resurrección.

Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.
Convento de S. Valentín de Berrio Ochoa (Villava)


Evangelio del día

Evangelio del martes 16 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».

Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».

Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Reflexión del Evangelio de hoy

Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo

En esta primera lectura aparece la confesión de fe de Esteban y su martirio. Breve el pasaje, sin embargo, muestra la esencia de la coherencia que debe tener todo creyente, y el fin al que se expone cualquiera que quiera vivir desde una radicalidad de vida su fe. Hay que nadar contracorriente en tantas ocasiones, incluso a nivel familiar, si queremos ser testigos creíbles. El ser cristiano en cada momento histórico ha llevado aparejado esa carga de dolor, persecución, incomprensión, división… Hasta las últimas consecuencias como lo hizo Jesús.

Es muy sugerente el mensaje que hoy nos presenta la liturgia para que tengamos la valentía de vivir nuestra fe en coherencia, sin miedos, dando testimonio de que pertenecemos al grupo de Jesús de Nazaret con la convicción profunda y la alegría propias de ello. Una de las actitudes que aparecen es la resistencia que siempre ha habido a la figura de Jesús y a su mensaje de salvación. En todas las épocas. No quieren aceptar a Jesús, eso lleva a la actitud que manifiesta el auditorio que escucha a Esteban, se comían por dentro. La rabia que mucha gente manifiesta al escuchar hablar de Jesús y la resistencia que ponen en su espíritu para no dejarse transformar. El estar completamente cerrado, ciego, para no querer ver la Luz de Cristo vivo y resucitado. Su Verdad. Su Amor. El arremeter contra todo lo que tenga que ver con la Iglesia y Cristo, y no se trata de que no se haga una crítica constructiva para cambiar las meteduras de pata que tenemos dentro de la Iglesia los cristianos, sino más bien, es que parece que tenemos que pedir continuamente perdón por ser cristianos. Y, de este modo, no se tiene ni el más mínimo interés por conocer a Jesús, la excusa perfecta, es la crítica a lo que se hace mal.

Así muere el primer mártir de la Iglesia, defendiendo y anunciando a Jesucristo. Vale esto como el símil de la misma vida de Cristo, el cual, vino a traer un mensaje de salvación. Algunos de los que escucharon ese mensaje, para ellos, fue de liberación, sin embargo, los que estaban encerrados en sí mismos se comían de rabia y decidieron acabar con él. Este Jesús y este Esteban acaban con la misma oración: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.  

¿Cuál es tú obra?: yo soy el Pan de vida

El relato del evangelio que nos presenta san Juan tiene una profundidad asombrosa, a la cual debemos de introducirnos para empaparnos bien de la densidad de su mensaje. El motor que mueve el relato es la fe, que al abrazarla, nos lleva de lleno a la vida eterna. La simbología que aparece en el texto nos ayuda a ello. El pan como alimento esencial de vida. Al peregrinar por esta vida necesitamos el alimento que nos de fuerzas para seguir sin desfallecer. Tenemos como humanos la imperiosa necesidad del alimento. Sin embargo, con relativa facilidad ponemos la mirada en el alimento físico y dejamos de lado el alimento con el que se sacia nuestro interior, nuestra alma: «Jesucristo: pan de Vida».

En una de las tentaciones de Jesús en el desierto, al ser tentado por satanás, Jesús, responde con una lucidez aplastante: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4). Es una necesidad que hay en el alma de cada ser humano, no es el pan físico, es el deseo de Dios. La sed de verdad, de absoluto, la sed de estar en Dios, por tanto, se nos muestra ese camino de la fe. En medio de las dificultades de la vida necesitamos estar centrados en Dios. Otro texto evangélico que nos muestra esa misma línea es el de la samaritana, ante el no estar a gusto con la vida que lleva la mujer, tiene el deseo de trascendencia, de buscar la verdad de su vida. Respuesta de Jesús: Los que abracen la fe, los adoradores, lo harán en espíritu y verdad. De este modo, llegan a conocer al Mesías, Salvador del mundo. O como nos dice el texto de hoy, llegar a creer en el que Dios ha enviado: Su Hijo, alimento que perdura para la vida eterna.

Peregrinar de un pueblo que atraviesa dificultades en su camino. Falta de alimento bajo un sol que abrasador. Falta de fe al reconocer que la mano de Dios Providente va acompañando ese duro tramo de la vida, como lo fue para el pueblo de Israel. Así, en el relato aparece una simbología clara entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, que sirve de catequesis para reconocer a Jesús como «Pan de vida». Los fariseos piden un signo a Jesús para creer en Él. No aceptan a Jesús como enviado por Dios. Hacen referencia al Antiguo Testamento, en el cual, Dios alimentó al pueblo de Israel en medio del desierto, con maná. En este momento, Jesús, después de haber hecho la multiplicación de los panes, habla de sí mismo como un alimento necesario, para todos aquellos que se sienten perdidos por los caminos de la vida y buscan incesantemente un horizonte que dé sentido pleno a su existir.

En nuestra existencia muchas veces experimentamos el sin sentido, dolor, noche oscura, miedo, angustia existencial, problemas que nos llevan a perder la paz y el sentido pleno por el cual estamos en esta tierra. Siguiendo la comparación entre ambos testamentos, Jesús, al tener dos naturalezas, humana y divina, hace referencia al maná bajado del cielo por Dios como símil, para que aquellos que piden un signo, entiendan realmente que Jesús, es este mismo alimento, pan de vida: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16). A ese envío que Dios hace de su Hijo, el creyente, debe de hacer un ejercicio de acogida, de asimilación, de recibirlo, para que de ese modo no se tenga ni hambre ni sed en medio de los avatares de esta vida.

La obra de Jesús es una obra de amor, que se ha entregado como oblación hacia la humanidad entera. Nuestra vida adquiere sentido en tanto en cuanto, reconocemos ese inmenso regalo de Jesús hecho «pan», lo interiorizamos, nos nutrimos de él, y tratamos de hacerlo vida.  

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Real Convento de Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife)


Evangelio del día

Evangelio del lunes 15 de abril de 2024

Padre Pedro Brassesco

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que Él ha enviado».

Reflexión del Evangelio de hoy

Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo

A partir del capítulo 6 hasta el final del libro, nos contará la expansión progresiva del evangelio más allá de los límites de Palestina. Hoy El Libro de los Hechos nos recuerda al diácono S. Esteban, elegido por la comunidad, junto a otros seis, para esa misión y confirmado por los apóstoles. Su labor es descrita con estas palabras: Lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Pese a todo ello, el odio y la calumnia fueron el resultado de una confabulación contra él. Las palabras de Jesús anunciando, para sus seguidores, persecuciones y arrestos por su causa, se va a hacer realidad. Fue el primer seguidor de Jesús en sufrir la muerte del martirio. Hoy se nos recuerdan los pasos previos a su lapidación.

El texto viene a ser una repetición del proceso de Jesús, tanto en su motivación, como en su condena o en la oración por los perseguidores en el momento de la muerte. Como a Jesús le acusan de hablar contra el templo y contra la ley, pero lo que, seguramente, irritó más a sus opositores fue el hecho de su confesión de Jesús como Mesías de Dios.

Esteban será el primero de toda una serie de hombres y mujeres que a lo largo de la historia encontrarán la persecución y muerte por ser fieles a Jesús. Esa larga lista llega hasta nuestros días donde podemos constatar hechos semejantes. La intolerancia y el odio conducen a la muerte a muchas personas inocentes. La pasión de Jesús sigue siendo realidad en muchas partes del mundo, repetida en miles de personas cuya causa no es otra que la confesión de fe en Jesús. Sus palabras siguen cumpliéndose y la persecución y el arresto no cesan.

Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura

El evangelio de este día, así como el de mañana, sirve de introducción al discurso del “pan de vida” que recordaremos estos días. Tras el milagro Jesús despidió a la gente.  ellos lo buscaban porque querían hacerlo rey.

Gran sorpresa matinal. Después de haber disfrutado del alimento gratuito del pan y haberlo visto marcharse caminando sobre el mar como quien no quiere la cosa… Al día siguiente, esperando que aconteciese algo similar, nada. No había nadie, ni los discípulos. ¡Qué chasco! Siguieron buscando. Fueron a Cafarnaúm; allí sí estaban. Y Jesús, que no era tonto, se dio cuenta de que lo buscaban egoístamente. Él, no obstante, ve en esa búsqueda del pan material una oportunidad para ofrecer un mensaje superior, algo que, quizá, chocó con las expectativas de la gente.

Por eso da un vuelco a lo que la muchedumbre buscaba. Ante esa búsqueda del pan material, Él quiere que sean, y seamos, consciente de que lo que Él pretende es darles de comer de otro pan, que, tomado cada día, perdura hasta la vida eterna, porque alimenta y fortalece cada día. Pero con una condición: la obra de Dios, el actuar de Dios en ellos, exige que crean en Él, el enviado del Padre… Lo demás se irá dando por añadidura.

 Quizá no hemos sabido explicar bien la fuerza de ese pan, de su presencia en la Eucaristía y fuera de ella. Ese alimento que perdura se halla también en las palabras de Jesús. Ellas nos conducen hacia la vida eterna, nos dan ya desde aquí el comienzo y saboreo de la Vida, de la Vida para siempre: el sentido de la justicia, de la equidad, de la caridad sin pedir nada a cambio, del servicio a los más necesitados, de la alabanza, del silencio agradecido, de la oración sincera. Todo ello nos lleva al encuentro con el Señor Resucitado, a la contemplación serena del Misterio de Dios y de la Vida en un mundo lleno de conflictos que opacan el brillo de este bello y necesario tiempo pascual.

¿Dónde queda patente que trabajo por ese pan que perdura? ¿Cuánto tiempo dedico a la búsqueda de ese alimento?

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


Evangelio del día

Evangelio del viernes 12 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Reflexión del Evangelio de hoy

“Si es de Dios…”

Los apóstoles han sido hechos prisioneros por dar testimonio de Jesús y llevados ante el sanedrín, que, al escucharlos decir que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” se consumen de rabia y tratan de matarlos. En medio del tenso ambiente del tribunal judío de saduceos, fariseos y ancianos, se eleva una sabia y conciliadora voz que les invita a la reflexión con argumentos. Es Gamaliel, fariseo y doctor de la ley, experto, por tanto, en la Sagrada Escritura, de quien dirá después Pablo que había sido su maestro: “instruido a los pies de Gamaliel” (Hch 22,3).

Gamaliel toma la palabra e interroga sobre qué van a hacer con esos hombres. Parte de la experiencia y hace caer en la cuenta de lo ocurrido tiempo atrás con dos líderes, Teudas y Judas, que habían arrastrado numerosos seguidores, pero tras su muerte, desaparecieron.

Gamaliel continúa argumentando: si la obra de Jesús es como la de los anteriores, sus discípulos con el tiempo se dispersarán; pero si es obra de Dios, será imposible acabar con ellos, y además se encontrarán luchando contra el mismo Dios, de quien se jactan ser sus máximos defensores.

Las sabias palabras de Gamaliel convencen a los miembros del tribunal, y dejan libres a los apóstoles, eso sí, después de haberlos azotado y haberlos intimado que no hablasen en nombre de Jesús. Pero esto, más que amedrentarlos, los animaba a enseñar y anunciar la Buena Nueva de Jesús cada día, es más, la alegría de sufrir por Jesús llenaba sus corazones.

El criterio de discernimiento que propuso Gamaliel al sanedrín sigue siendo de actualidad para nosotros: Ante determinados acontecimientos que nos desconciertan, “dar tiempo al tiempo” a ver si lo que está ocurriendo es de Dios. Si no, se evaporará como la espuma. El tiempo es buen consejero. ¡Pero, cuidado con los procrastinadores!

“Cinco panes de cebada y dos peces”

Nos encontramos ante uno de los llamados milagros de la naturaleza, la multiplicación de los panes y peces, que curiosamente encontramos en los cuatro evangelios. El relato comienza con la preocupación de Jesús al ver la cantidad de gente que le sigue y no tener con que alimentarle: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?» Se proponen dos soluciones: la de Felipe, y la de Andrés, pero ambas, tanto los doscientos denarios, como los cinco panes de cebada y los dos peces, parecen ser insuficientes para dar de comer a tanta gente. No obstante, la segunda parece ser la más adecuada: aunque es poco, parte de lo que tiene alguien y está dispuesto generosamente a ponerlo a disposición de todos y compartirlo.

Jesús acepta el desprendido gesto del muchacho, y tras una oración de acción de gracias, comienza a repartir a unos y a otros. Lo que objetivamente parecía insuficiente, la generosidad del chico junto a la intervención de Jesús se transforma en abundancia y sobre abundancia: sobran doce canastos. El Reino de Dios es un reino de plenitud, de derroche para todos y cada uno.

La narración es muy iluminadora. Aunque nos parezca poco, cuando somos capaces de poner lo que tenemos, nuestros talentos, nuestros dones, nuestros bienes, al servicio de la comunidad, Jesús es capaz realizar el milagro y multiplicarlo. Lo que parece insuficiente se transforma en super abundancia.

El relato es también símbolo de la Eucaristía. La celebración es el lugar donde sacramentalmente hacemos presente la fraternidad-sororidad. Por ello no puede quedar reducido a un rito vacío que no se traduce en gestos concretos en la vida cotidiana. En cada Eucaristía, cuando nos dejamos transformar por Jesucristo, “asimilamos su modo de vivir y deseamos compartir su misión de compasión por el mundo”. (Vídeo del Papa, Por una vida eucarística, julio 2023).

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo


Evangelio del día

Evangelio del sábado 6 de abril de 2024

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 9-15

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.

Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.

Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.

También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.

Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

Y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Reflexión del Evangelio de hoy

No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído  

Bien distinta la postura de los “sumos sacerdotes y ancianos” y la de los apósteles, después de la resurrección de Jesús. Los primeros buscaban que no se volviese a hablar de Jesús, de su mensaje y de su resurrección. Querían que Jesús muriese para siempre en el corazón de los hombres. Para ello, llamaron a Pedro y Juan y “les prohibieron en absoluto predicar y enseñar en nombre de Jesús”. En cambio, los apóstoles no hacen más que proclamar a Jesús y toda su buena noticia, insistiendo en su resurrección. Con el poder recibido curan a un lisiado.

Ante la postura prohibicionista de las autoridades judías, la respuesta de los apóstoles es bien clara: “Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído”. También nosotros, cristianos de 2024, podemos dar esa misma respuesta. Y la razón es bien clara: tenemos que hablar de Jesús, de su vida, muerte y resurrección y de todas sus promesas, porque ahí hemos encontrado la mejor manera de vivir nuestra vida con sentido, con ilusión, con alegría. No es posible que nos callemos.

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana…

Tenemos que admitir que, de entrada, nos cuesta reconocer y aceptar las buenas noticas, sobre todo, las muy buenas. Fue lo que les pasó a los apóstoles ante la resurrección de Jesús. Mira que se lo había anunciado varias veces mientras vivió con ellos, mira que María Magdalena y “otros dos” les dicen que se les ha aparecido a ellos… pero siguen en su incredulidad. Tiene que ser el mismo Jesús resucitado el que se acerque a ellos y les haga ver que es cierto, que realmente ha resucitado. Lo que supone que es verdad todo lo que Jesús les había enseñado, empezando porque él además de ser hombre es Dios, es el Hijo de Dios, y que su mensaje es el mejor que podían comunicar a los hombres para que disfrutasen de la vida y vida en abundancia. Por eso, acaba pidiéndoles: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creación”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


Evangelio del día

Evangelio del viernes 5 de abril de 2024
Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades, y se apareció de esta manera:

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».

Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».

Ellos contestaron:
«No».

Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».

La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».

Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Reflexión del Evangelio de hoy

El reproche de los acomodados

Saber reconocer que otros son capaces de cambiar las situaciones injustas, hace que te muevas de tu zona de confort y que te plantees que tú también puedes colaborar en esa tarea, pero, si eso te supone plantearte la pregunta ¿Quiénes son estos para venir a decir o a hacer algo?, o lo que es lo mismo “¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?” (Hacer el bien o un favor a un enfermo), entonces es que vives en una situación de comodidad y que, aunque no sea la mejor forma de vivir prefieres estar así que trabajar para que todo vaya mejor.

Quizá ese sea el problema o la realidad que vivimos hoy, mientras a mí no me influyan directamente los problemas mejor seguir así que involucrarme en tareas de mejorar, quien prefiere dar un poco más para hacer las cosas mejor está mal visto, porque hace que otros vean a quienes no se molestan en dar nada más allá de lo puramente exigido.

Es más fácil conseguir tus objetivos, aunque eso suponga perjudicar a otros, que descubrir cómo avanzar en equipo para alcanzar metas que favorezcan el bien común. Si lo único que me importa en la vida soy yo, puede que llegue un momento en que la vida se vuelva tan difícil de asimilar porque no tendré a nadie que esté cuando necesito ayuda, que esté para celebrar algo conmigo, que me pregunte cómo me va o me salude al cruzarse conmigo en el camino, porque esa ha sido mi actitud previa que ha provocado recoger lo que yo he sembrado.

¿Eres capaz de salir de tu comodidad y unirte a los proyectos que mejoran la realidad que te rodea?

No perder la esperanza

Un día te levantas sabiendo los retos con los que te vas a enfrentar, sabes cuáles son las posibilidades, sabes que, a pesar de tener todo bien preparado para que haya más posibilidades de que salga bien que de que salga mal, también hay factores que no puedes controlar y se puede desequilibrar la balanza y torcerse el resultado. No pierdas la esperanza.

Si todo estuviera verdaderamente claro y supiéramos que, como en matemáticas dos más dos son cuatro, la realidad sería completamente diferente, no habría retos, no nos plantearíamos preguntas, no habría cuestiones que resolver, pero para eso existe, al igual que en las matemáticas, las variables, la probabilidad y el infinito. Para eso es para lo que necesitamos la esperanza.

Después de un duro trabajo y unos resultados desfavorables o negativos, lo que apetece es desaparecer, borrar lo ocurrido de la mente, cambiar completamente la situación para que la pena, el miedo, la rabia, la frustración no nos ahoguen, es cierto, pero, a medida que va pasando el tiempo, descubres que hay dos caminos: o abandonar y dejar todo atrás porque no hay nada que hacer, o partiendo de lo vivido coger un impulso nuevo y descubrir las diferentes posibilidades que se presentan tras esa experiencia, analizando aquello que ha salido mal, lo que no fue una mala idea, lo que se hizo bien y con todo eso y sin perder la esperanza, seguir adelante, en el mismo lugar o en otro, pero siempre aprendiendo.

¿Qué camino quieres elegir? ¿Sabes que siempre vas a tener una buena compañía? ¿Prefieres rendirte o seguir intentándolo?

Hna. Macu Becerra O.P.
Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia