Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

“Me mostró la ciudad santa, Jerusalén”  

En  los versículos precedentes a la lectura de hoy se nos habla de “un cielo nuevo y una tierra nueva” y de “la ciudad santa, la nueva Jerusalén” donde “la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo esto es ya pasado”.

Uno de los siete ángeles, que aparecen en la lectura, va a mostrar la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, que teñía la gloria de Dios. Y nos describe las características especiales y ampliamente positivas de esa ciudad: con su muro grande y doce puertas… y también los doce pilares, y sobre ellos los nombres de los doce apóstoles. Toda esta descripción en la fiesta de San Bartolomé apóstol, que dedicó toda su vida, después del encuentro con Jesús, a proclamar nuestra resurrección en ese “cielo nuevo y esa tierra nueva”. 

“Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”

En este fragmento evangélico se nos relata la vocación, la llamada de Jesús a Felipe y Natanael, que es el otro nombre de San Bartolomé. En toda llamada de Jesús a seguirle, hay notas comunes y otras particulares en cada persona llamada. Aquí se describe el encuentro de Jesús con Natanael-Bartolomé.

Veamos lo particular de Natanael. En un primer momento y después de la llamada de Jesús a Felipe, este se encuentra con Natanael y le dice que se ha topado con Jesús, de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas, el hijo de José, de Nazaret. Bartolomé desconfía de que de Nazaret pueda salir algo bueno. Y es cuando entra en escena el mismo Jesús haciendo un fuerte elogio de Natanael: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Algo que sorprendió a Natanael porque nunca se habían visto antes. Y al final, Natanael dirigiéndose a Jesús le dice: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Y Jesús le respondió que vería cosas mayores que la que acaba de vivir.

Veamos lo común. Todos los cristianos podemos afirmar las notas singulares de nuestro encuentro con Jesús. Pero todos, Felipe, Natanael, Pedro, Juan, Carlos, Antonio, Isabel, Carmen, Lucía… y todos nosotros podemos afirmar que somos cristianos porque nos llamó el mismo Jesús a seguirle después de convencernos de que era Hijo de Dios: “Ven y sígueme”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


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