Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

Os encomiendo a Dios, para haceros partícipes de su herencia

En esta lectura se insiste en la importancia de la Comunidad. Con qué espíritu tan auténtico las primeras Comunidades cristianas se apoyaban, se animaban y ayudaban las unas a las otras, sobre todo, en circunstancias adversas, en la dificultad y ante el ataque del demonio. Está claro, que para ser fuertes y así vencer al enemigo, tenemos que estar unidos y querernos. Esta responsabilidad no sólo es de los presbíteros, si no de cada uno de los cristianos: cuidar, velar, enseñar al hermano que camina a mi lado, porque hay más dicha en dar que en recibir. Cuando se tiene bien arraigado el espíritu comunitario, no nos centramos en nuestros caprichos y egoísmos, es decir, en nosotros mismos, sino que brota el impulso generoso de donarnos totalmente, de buscar constantemente el bien de los demás, por encima del propio interés.

Este fragmento también nos describe la despedida de San Pablo a los Efesios. Es como una confesión de corazón; les da consejos y les encomienda a Dios. Entre los consejos que les da hay uno muy importante: y es que nadie puede predicar para atraer discípulos para sí. Nuestra misión, como fue la de la Virgen: es llevar los corazones a Jesús; que no nos sigan a nosotros, sino al Señor. Esta lectura nos sugiere una pregunta: “¿cómo me gustaría despedirme de los míos cuando vea ya cercana la muerte?”

Tu Palabra es Verdad…

En este pasaje del Evangelio de San Juan nos recalca Jesús, lo esencial que es la unidad y pone de ejemplo la comunión de Amor que existe entre el Padre, el Espíritu Santo y Él (koinonía Trinitaria). Nos insiste que debemos cuidar de la  Comunidad a la que pertenezcamos, bien: parroquial, religiosa o familiar. Nuestra misión, como bautizados, es llevar la luz de Cristo, su mensaje de amor a todas las personas, sin distinción.

Los que viven de una manera mundanizada, descartan a los que han escuchado la Palabra de Dios en sus vidas, porque no siguen sus opciones, criterios u orientaciones que son totalmente opuestas a la voluntad de Dios. Jesús nos deja bien claro, que tenemos que vivir en medio del mundo, sin pretender escaparnos, siendo esto una excusa para nuestro compromiso, sin  apoyarnos en nuestras fuerzas, sino confiando en Él, en su poder, en su Palabra. Él nos guía y nos acompaña en nuestra búsqueda constante. También nos da libertad para que decidamos por nosotros mismos. Nuestra santidad es Él, la Verdad es Él, por lo tanto, el Camino y la Vida es Él, solo nos queda elegir la opción que sea más acorde a lo que Él amorosamente ha pensado para cada uno de nosotros, porque Cristo tiene que ser nuestro estilo de vida de día y de noche.

Monasterio de Santo Domingo – Dominicas
San Sebastián


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