Evangelio del día

Padre Pedro Brassesco

Reflexión del Evangelio de hoy

La gracia precede a las obras

La Ley. En los Hechos de los Apóstoles, la Iglesia incipiente, llena de Gracia, entusiasmo y frescor, se plantea la lucha entre la Tradición hecha Ley y la Libertad de la Gracia en la que importa la experiencia de Cristo vivo y cercano a cada uno.

No deja de mostrar la eterna digresión entre lo “obligado” y lo “gracioso”.

En nuestra formación espiritual dominicana, tenemos la respuesta y cuestión adecuada:

¿qué es lo primero las obras o la ley?”

Y, sin duda, es preferible que las obras de amor lo sean como correspondencia al Amor incondicional recibido del Señor, porque ¿alguna obra nuestra sería digna de atraer la Gracia?

San Pedro, experto en conocer su pobreza y debilidad, sabe adaptar las leyes al corazón, e incluso subyugarlas.

Alegría eterna

Como en la Palabra de Dios escogida para cada Liturgia, en este salmo se comprueba que estaba predicha la alegría de vivir en la Presencia de Dios y la necesidad de acercarse a Él en donde habita.

David, el rey pobre y santo a la vez, el de corazón noble, sincero y humilde; nos muestra que, en la Presencia del Señor, en su alabanza, se encuentra la sabiduría práctica y cómo es posible aunar la santa tradición con la experiencia vital y alegre del hombre con su Dios.

La savia de la vida 

Y “al llegar el final de los tiempos” … en la Plenitud, tras la obra consumada … Cristo en persona nos enseña la verdadera Vida, la del “Amor hasta el extremo” y la necesidad de estar vinculados a la Fuente que es Él mismo, como los sarmientos a la vid, porque necesitamos la savia: la Gracia, la Eucaristía, el perdón…y se crea el circuito` de la Gloria del Padre, el del Amor eterno que desde siempre nos pensó y a Él nos conduce cómo y para la Plenitud.

Así está relacionado todo en la vida de Cristo y su relación con la nuestra, porque enlaza lo humano y lo divino; el plan de salvación y nuestra debilidad y pecado, el dolor y la gloria hasta que todo sea consumado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Tenemos hoy una mención a san José , el hombre en quien se cumplió este Evangelio, en quien el único fundamento de su vida fue estar unido a Cristo, servirle en todo y reconocerse totalmente a su servicio con el amor más grande en sencillez y naturalidad absoluta , formando parte esencial del “Cielo en la tierra” , en la continua poda para dar el mayor fruto; siendo maestro e intercesor para poder hacer de nuestro trabajo una “ofrenda agradable al Padre” y la siembra de la propia alegría de vivir y convivir con el mismo “Dios de toda Gracia”.

¿Qué te suscita la idea de que la Gracia es anterior a las obras?

¿Piensas que reduce la responsabilidad en la entrega?

Dominicas de Lerma
Monasterio de San Blas. Lerma (Burgos)


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