Evangelio del día

Evangelio del jueves 9 de noviembre de 2023

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Reflexión del Evangelio de hoy
Cuando las palabras no alcanzan

Que insuficientes son las palabras cuando queremos expresar las cosas profundas y significativas de la vida, las realidades que nos trascienden y nos ayudan a salir de nosotros mismos. ¿Cómo podremos describir un paisaje o momento significativo? ¿Qué palabras serán apropiadas para expresar lo que significa la realidad del amor? Por eso necesitamos del lenguaje simbólico que por medio de los sentidos nos permitan captar lo que queremos expresar.

El profeta Ezequiel nos brinda una imagen hermosa sobre lo que significa la presencia y acción de Dios en nuestra vida. Utiliza la imagen del agua que mana del templo. Es un agua que da vida y sanea la realidad que toca. Un agua que sale rumbo a la zona más árida generando fecundidad y fuerza. A su paso la vida se abre camino.

Frente a tantas realidades que provocan aridez, desamor y muerte, tomar en serio el proyecto de Dios es generar vida, propiciar fecundidad, trabajar por la justicia.

La fuerza del gesto de Jesús

Celebramos hoy la dedicación de la Basílica de san Juan de Letrán, Iglesia madre de Roma; Este templo se transforma de símbolo de encuentro con Dios y misión de la Iglesia. Por esto es apropiado recordar gesto profético que Jesús realizó en el templo de Jerusalén. Con aquel signo, Jesús hace tomar conciencia cual es el verdadero culto que Dios espera de nosotros. El templo había perdido su significación y era expresión de otros intereses. El verdadero templo es la persona de Jesús. El Papa Benedicto lo expresaba así: « El Señor Jesús es la piedra que soporta el peso del mundo, que mantiene la cohesión de la Iglesia y que recoge en unidad final todas las conquistas de la humanidad. En Él tenemos la Palabra y la presencia de Dios, y de Él recibe la Iglesia su vida, su doctrina y su misión. La Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento  de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. »

Celebrar la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán nos brinda la posibilidad de renovar nuestro compromiso con el proyecto de Amor que Dios manifestado en Jesús.


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