Evangelio del Día

Evangelio del viernes 14 de octubre de 2022

Padre Pedro Brassesco

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

Reflexión del Evangelio de hoy
Bajo la mirada del Espíritu

Seguimos con la lectura continuada de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios, donde nos recuerda que somos bendecidos en la persona de Cristo, al que estamos destinados desde la creación del mundo. San Pablo nos ha enseñado que somos hijos de Dios y que estamos predestinados a ser un pueblo. Todos buscamos la unidad y la encontramos en Cristo.

Estos versículos despiertan en nosotros el esfuerzo misionero de la Iglesia de hoy, que con el sello del Espíritu, nos da un espíritu de pertenencia. Este mismo espíritu es la prenda de la herencia, cuya posesión vamos a obtener el día de la liberación final. Tal vez recordemos las marcas que llevan algunos animales como signo de pertenencia, pues nosotros hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu; Dios se ha fijado en cada uno de nosotros. 

En definitiva las enseñanzas paulinas nos dicen de quién somos propiedad, a quién pertenecemos, de quién somos pertenencia, y a qué estamos destinados: somos el pueblo que el Señor se escogió como heredad, pertenecemos a Dios, somos alabanza de su gloria, destinados a su heredad; bajo la mirada del Espíritu descubrimos estas enseñanzas. No cabe duda, la palabra del Señor es sincera, lo dice el salmista, y todas sus acciones son leales.

Las afirmaciones del Señor

Una multitud de personas se congrega para escuchar a Jesús y él habla a sus discípulos y les habla como a sus amigos; utiliza expresiones como la levadura de los fariseos, haciendo referencia a la hipocresía; es valiente y atrevido para hablar así de los fariseos, que como grupo religioso eran hombres observadores de la ley y expertos en cuestiones religiosas.

La levadura es una sustancia que provoca la fermentación de otra con la que se mezcla, pero la levadura de los fariseos equivale a vivir una vida donde el legalismo, la hipocresía y la piedad están presentes en muchos de estos hombres considerados piadosos; y Jesús les avisa de este cambio que puede provocar la vida de los fariseos en el resto del pueblo.

Sin embargo Jesús nos invita a la sinceridad que es lo contrario a la hipocresía, hablando en favor de una iglesia a pleno día, como una casa con paredes de cristal donde todo puede ser visto, y nos invita a vivir a pleno día, sin miedo a la persecución, al desprecio, a no temer a la muerte del cuerpo, afirmando que los que matan no pueden hacer nada más.

Y nos encontramos con una enseñanza de Jesús cuando dice: » temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego»; en la Biblia de Jerusalén dice el fuego de la gehenna, que consume por siempre lo que no ha podido ser purificado, haciendo referencia a la escatología. La gehenna es el estado de los hombres resucitados esperando la condenación. El elemento sustancial de la escatología es el Esjatón, que es la realidad definitiva por la que Dios creó la naturaleza, es la última realidad del ser humano, es Jesucristo resucitado.

También afirma que Dios no se olvida de nosotros, que valemos más que todos los gorriones juntos, que Dios se ocupa de las más pequeñas de sus criaturas, que Dios se interesa por todo lo que no tiene la menor apariencia de grandeza, que Dios todo lo lleva en su corazón.

Para la reflexión: ¿Has pensado cómo es la verdad que vives? Llamados a vivir estas realidades que Jesús nos presenta, ¿cómo es tu sinceridad para con quienes te rodean? Ya Jesús nos avisa de la hipocresía de quienes viven sin temor alguno y nos presenta una serie de afirmaciones; desde la oración, escuchemos al Señor, y con sinceridad podremos descubrirlas.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)


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