Evangelio del día

Evangelio del miércoles 10 de agosto de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».

Reflexión del Evangelio de hoy

Multiplicará la cosecha de vuestra caridad

Cuanto más nos adentramos en el seguimiento de Jesús, entendemos mejor sus palabras y la de sus apóstoles, en este caso las de san Pablo. Tomando un ejemplo agrícola nos asegura que el que siembra tacañamente va a cosechar poco, pero el que siembra generosamente, el que realice y amontone las obras que Jesús nos ha pedido, su cosecha será abundante y su unión con Cristo será cada vez más intensa.

El pensamiento de Pablo va en la línea de las palabras de Jesús: “Sin mí no podéis nada”, a las que podemos añadir que con él podemos mucho, podemos todo. Él “os proporcionará y aumentará la semilla”. Todos los seguidores de Jesús tenemos esta experiencia. Cuando nos hemos creído que nosotros somos suficientes para caminar por su mismo camino y realizar las obras que nos pide… nos hemos encontrado con las manos vacías. Pero cuando caminamos unidos a Él, hemos recibimos las fuerzas necesarias para “multiplicar la cosecha de nuestra caridad”.

El amor al hermano

Jesús no se cansó de repetirnos que lo más importante de nuestra vida es el amor, en sus tres dimensiones de amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Hoy Jesús nos insiste en el amor a los demás. Nos dice que tenemos que parecernos al grano de trigo que para que dé fruto tiene que ser enterrado en la tierra y morir. Eso mismo tenemos que hacer nosotros. Con expresión que nos puede confundir también nos dice que el que se ama a sí mismo, se pierde. En realidad amarse a sí mismo, buscar el propio bien, también nos lo manda Jesús: “ama al prójimo como a ti mismo”. Lo que aquí nos quiere decir Jesús es que no pongamos como primer y único amor el amor a nosotros mismos, olvidándonos de los demás. Lo nuestro es entregar la vida por los demás y esa es la mejor manera de amarles a ellos y amarnos a nosotros mismos. En esa entrega nuestro corazón queda repleto de alegría. El que gana, el que solo piensa en sí mismo, pierde, y el que se pierde a si mismo, en la entrega a los demás, ese gana, se encuentra con la felicidad que todos vamos buscando.

El ejemplo de Jesús es bien claro. Vivió para nosotros, entregó su vida por nosotros, por seguir predicando su mensaje de amor y no callarse…y por eso volvió a ganar la vida, el Padre le resucitó.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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