Evangelio del día

Evangelio del miércoles 3 de agosto de 2022

 Mujer qué grande es tu fe 

Padre Pedro Brassesco
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.

Reflexión del Evangelio de hoy

Con amor eterno te amé

En este pasaje, oímos a Dios decir con toda rotundidad, dirigiéndose al pueblo: “con amor eterno te amé”. Así es el amor de Dios ya en el Antiguo Testamento y en relación con su pueblo. Aunque como fruto de que los hombres ejerzan su libertad, y que vayan en contra de Él mismo, se encuentren en situaciones de debilidad e incluso de destierro.

Pero Dios nunca olvida a su pueblo y el amor eterno que le profesa. En esta lectura de Jeremías, el Señor toma la iniciativa de salvar a su pueblo del destierro: “proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel”. Lo cual es motivo de hacer fiesta y de profunda alegría: “todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros”.

Ese amor eterno de Dios a toda la humanidad se ha hecho más patente con la venida de su Hijo Jesús a nuestra tierra. “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Unigénito”. Bien nos demostró Jesús lo mucho que nos quería regalándonos su luz, su amor, su persona, su cuerpo, su sangre y quedándose para siempre con nosotros. “No os dejaré huérfanos… estaré con vosotros todos los días hanta la consumación del mundo”. Ciertamente el amor de Dios es eterno.     

Mujer qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas

Sospecho que a la gran mayoría de nosotros la primera vez que nos encontramos con el principio del pasaje evangélico de hoy nos pareció un tanto extraño. Nos chocó la actitud de Jesús, de ese Jesús que siempre le hemos visto atender a los que acuden y confían en él, que se mostrase reticente ante la petición de la mujer cananea de que cure a su hija poseída “por un demonio muy malo”, aduciendo que no era de Israel. Pero al fin, vemos al Jesús de siempre, que no se resiste ante quien tiene fe en él. “Mujer qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.

El mismo Jesús nos invita a “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre”. Ha venido hasta nosotros para no reservarse nada de él, sino para que “tengamos vida y vida en abundancia”. Y también nos pide que extendamos su persona y su mensaje a todo el mundo “Id por el mundo entero y predicad el evangelio”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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