Evangelio del día

Evangelio del miércoles 25 de mayo de 2022

OPNH

Padre Pedro Brassesco

 El Espíritu os guiará hasta la verdad 

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Reflexión del Evangelio de hoy

En él vivimos, nos movemos y existimos

San Pablo, como buen predicador, se dirige a los atenieses sirviéndose de signos que ellos tienen. En concreto, para hablarles del Dios cristiano se vale de la inscripción de uno de sus altares: “Al Dios desconocido”. De aquí parte para hablarles del único Dios, “al que veneráis sin conocerlo”, el creador del cielo y tierra, “el que a todos da la vida y todo”, el que quiere que los hombres le busquen y descubran, algo que no es tan difícil pues “en él vivimos, nos movemos y existimos”. Muchos hombres han encontrado al verdadero Dios, al preguntase por el responsable de todo lo que existe, e impulsados por esa huella, esa marca divina que Dios ha metido en nuestro corazón.

Pero el mismo Dios nos ha echado una mano. Para ayudarnos a que le encontrásemos más fácilmente nos ha enviado hasta nosotros a su propio Hijo Jesús, que nos ha hablado con mucha más claridad de la que nuestro humano entendimiento puede llegar. Y no solo nos ha hablado de Dios, su Padre, sino que ha venido para indicarnos por qué caminos hemos de andar, qué actitudes hemos de tener para encontrar el sentido y la alegría de vivir.

Algunos hombres de su tiempo no lo entendieron así y le colgaron de una cruz. Pero su Padre Dios le resucitó al tercer día y consiguió para todos nosotros la resurrección después de nuestra muerte. Algunos atenienses creyeron lo de “la resurrección de os muertos”, y otros lo tomaron a broma. Nosotros sabemos que Cristo ha resucitado y le nombramos el Rey y Señor de nuestras vidas. Sin él no sabríamos vivir.   

La gran promesa para el tiempo de espera

Sabemos que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, aunque iguales entre sí,  la Escritura les asigna una función distinta “hacia fuera”, hacia nosotros. El Padre nos envía al Hijo hasta nosotros, el Hijo nos comunica su buena noticia, y el Espíritu Santo viene a completar la labor de ambos. “Muchas cosas me queda por deciros… cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena”.

Cuando Jesús dejó esta tierra después de su resurrección nos prometió una doble ayuda y una doble presencia. Nos prometió que, de manera distinta, se iba a quedar con nosotros y nos iba a acompañar siempre “Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos”. Algo que nos recuerda en cada eucaristía: “Tomad y comed esto es mi cuerpo, tomad y bebed esta es mi sangre”. Nos prometió también el envío del Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad, cuya labor principal es la de recordarnos y hacernos vivir las verdades que Jesús nos predicó. Convencernos que Jesús es el Hijo de Dios y que lo mejor que podemos hacer es hacerle caso en todo. Seguirle. Él nos guiará hasta verdad plena.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


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