Evangelio del día

Evangelio del martes 24 de mayo de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 5-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Reflexión del Evangelio de hoy

Cree en el Señor Jesús y te salvarás

El relato de los Hechos de los Apóstoles, que hoy escuchamos, precisa seguramente de un marco en el que situarlo, su contexto, para intentar descubrir su mensaje para los creyentes de todos los tiempos.

La predicación de Pablo ha llegado a “Europa” dejando Asia. Estamos en Filipos, y Pablo -junto a Silas- encuentra los modos de ponerse en contacto y dialogar con las gentes del lugar. Todavía no existían “planes de pastoral” y el gran evangelizador de los primeros tiempos iba a buscar a la gente allá donde se encontraba. En Filipos entra en contacto con un grupo de mujeres, y una de ellas, Lidia, se constituirá en el origen de la comunidad cristiana de Filipos. La predicación de Pablo y Silas da lugar a un altercado y ambos acaban -de manera injusta- con sus huesos en la cárcel, después de haber recibido una gran paliza.

La lectura de hoy nos los presenta en la cárcel, dónde van a pasar solamente una noche, aunque el relato que escuchamos no nos lo diga.

Una noche extraordinaria, en la que más allá del lenguaje de lo maravilloso, podemos intuir algo de lo que el autor quizá quiere comunicarnos:

  • La predicación del mensaje de Jesús no va a estar exenta de dificultades, problemas y sufrimientos para los evangelizadores. Es provocadora, perturbadora, y no todos y siempre estamos dispuestos a abrir nuestro ser al asombro indescriptible del anuncio que se nos ofrece.
  • Los predicadores perseguidos y encarcelados no pierden la serenidad, ni la alegría. Rezan, cantan, alaban a Dios…
  • Su testimonio, su forma de estar, su capacidad para seguir anunciando a Jesús en medio de la dificultad, da origen a la conversión del carcelero. Esto es lo más grandioso de lo que sucede esa noche: en el calabozo de una cárcel se hace presente la salvación de Dios. La realidad se transforma en gozo, alegría, liberación…

Si me voy os enviaré al Paráclito

Escuchamos en la liturgia, durante estas últimas semanas, el evangelio de Juan. Hoy se nos ofrecen unos pocos versículos del capítulo 16, que forman parte del largo discurso de Jesús en la última cena, según el evangelio de Juan. Versículos sobre cuya interpretación no se ponen de acuerdo ni los grandes especialistas en estudios bíblicos. Para los que no lo somos queda siempre la posibilidad de preguntarnos si hay algo en el texto evangélico que toque, ilumine, oriente…nuestra comprensión de la fe, nuestra vida, nuestra realidad social…

Jesús habla a sus discípulos de la tristeza que les llena el corazón. Una tristeza que parece que no está referida solamente a la marcha de Jesús sino a lo que les acaba de decir en los versículos anteriores, que hemos leído en la eucaristía de ayer. Les van a excluir, perseguir… matar, a veces en nombre de Dios. Es exactamente lo que está ocurriendo con él, que morirá al día siguiente como maldito de Dios. Sus discípulos no pueden esperar que la predicación del mensaje sea un camino de rosas, y ya lo hemos constatado en la 1ª lectura de hoy.

Pero Jesús insiste en que es bueno para los discípulos que Él se vaya pues va a enviarles el Paráclito. Su Espíritu presente en ellos, que les permitirá trascender la realidad para descubrir, asumir, y disfrutar la verdad más honda: en el fracaso y la muerte de la que van a ser testigos se va a mostrar la victoria de Dios en su Hijo resucitado, exaltado, glorificado.

En el fondo, les está haciendo una propuesta increíble: vais a salir ganando; ya no me volveréis a ver, no estaré a vuestro lado como hasta ahora, pero estaré presente “en” vosotros a través de mi Espíritu.

Sin duda, desconcertante y difícil para los discípulos en aquel momento, ¿y para nosotros hoy? Cada uno podemos preguntarnos en qué y cómo cambiaría nuestra vida si la viviéramos conscientes de que Dios la habita…

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

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