Evangelio del día

Evangelio del viernes 13 de mayo de 2022

Padre Pedro Brassesco

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Reflexión del Evangelio de hoy

A ti se dirige este mensaje de salvación

Durante el tiempo pascual leemos los Hechos de los Apóstoles, donde Lucas, muchas veces en primera persona, nos narra el expansión de la Iglesia primitiva, los viajes de Pedro y Pablo y sus discursos programáticos. Hoy escuchamos uno de los discursos de Pablo, casi calcado del de Pedro el día de Pentecostés.

Y este discurso se dirige hoy a ti y a mí, que escuchamos la Palabra de Dios con oídos nuevos, en un contexto histórico diferente, en medio de un mundo convulso y dividido por las guerras, las discordias, las amenazas y los pecados de los hombres. Esta palabra de salvación es para ti. Dios fue lo suficientemente fuerte para librar al inocente de la muerte, y lo hizo resucitando a Jesús, y hoy sigue siendo lo suficientemente fuerte para librarte a ti de las ataduras de la muerte que te amenaza, sólo hace falta que tengas fe y creas este anuncio de liberación.

El mismo poder que se manifestó en la resurrección de Jesucristo y que estamos celebrando durante el tiempo pascual, puede actuar hoy en todas tus muertes, en tus sinsentidos, en tus tristezas y soledades y puede arrancar tu vida de la muerte porque tú hoy, aquí y ahora, eres heredero de esta promesa.

Yo soy el camino y la verdad y la vida

Nuevamente el Evangelista Juan nos muestra lo lejos que estaban los discípulos de comprender a su Maestro. En el momento cumbre de su vida, durante los discursos de despedida tras la cena, Jesús está en el nivel más elevado del misterio de Dios y los pobres apóstoles siguen sin enterarse de nada. No podía ser de otro modo pues debían estar muy confundidos, acaban de escuchar el anuncio de la traición de Judas, han escuchado que Pedro negará a Jesús tres veces, y el Maestro les ha anunciado su partida al Padre. Es normal, a nosotros nos pasaría lo mismo, que les invada el miedo, la tristeza y la desesperanza.

Así estamos nosotros muchas veces, amenazados por tantos temores, nos falta la esperanza y pensamos que todo lo creemos y en lo que se fundamenta nuestra fe, está a punto de desaparecer.

Sin embargo, las palabras del Maestro son también para nosotros, “No se turbe vuestro corazón…, me voy a prepararos un lugar”. Pero a nosotros nos pasa como a los discípulos, que no entendemos lo que quiere decir el Señor, porque estamos agobiados y confundidos por las cosas de este mundo, porque nuestro corazón no está centrado en el Señor, sino que está estresado y ocupado por tantas cosas.

Por eso, es necesario que Jesús nos diga “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Él es el único medio para ir al Padre, el único camino, porque Él es la verdad y la vida.

Tú que te encuentras hoy confundido, desesperanzado, escucha esta palabra de salvación: “No te turbes, Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida”. Si quieren que recorras camino de perdición, caminos contrarios al espíritu del Evangelio, acuérdate que Jesús es el Camino. Si quieren hacerte creer nuevas ideologías más acordes con la modernidad del siglo XXI, acuérdate que Él es la Verdad. Si quieren que vivas una vida lejos de Él, una vida superficial, vacía, exitosa y vana, acuérdate que Él es la Vida.

Oración:

Señor Jesús, en tu Pascua has venido a nuestra vida a tomarnos de la mano y sacarnos del abismo de la muerte. En medio de nuestras tinieblas tú vienes a nosotros a decirnos, “No temáis, no se turbe vuestro corazón”. No dejes que me pierda en el camino de la vida, engañado por verdades a medias, creyendo que vivo la vida que tú quieres para mí. ¡Entra en nuestro corazón con la fuerza de tu Resurrección y muéstranos el verdadero Camino, porque sólo Tú eres la Verdad que conduce a la Vida plena! Amén.

Sor Inmaculada de la Cruz, OP
Monasterio Santa Mª de Gracia, Córdoba


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