Evangelio del día

Evangelio del martes 5 de abril de 2022

Padre Pedro Brassesco

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Reflexión del Evangelio de hoy

Hemos pecado… Pide al Señor que aleje de nosotros el castigo

Estamos ante un texto que relata una historia posiblemente creada para explicar el origen de la serpiente de bronce que existía y recibía cierto culto no muy ortodoxo en el mismo Templo de Jerusalén, hasta que fue destruida por Ezequías (2ºRe 18,4) quién motivó al pueblo a poner la confianza solo en Yahvé. Sea o no real la existencia de este símbolo construido por Moisés, nada nos impide el desgranar la profundidad del texto.

Juan en su evangelio pone en boca de Jesús la utilización de este símbolo “de levantar”, para expresar el poder salvador cuando él mismo sea elevado en cruz.

En esta primera lectura, podemos destacar cinco acontecimientos que expresan con fuerza, la relación del pueblo de Israel con Yahvé, la enseñanza que les ofrece para que descubran el ser pueblo elegido y protegido por Dios. Una vez más, Moisés hará de puente de contención entre el pueblo y Dios y entre Dios y este pueblo elegido y rebelde. Su misión continuamente es de ida y vuelta, intercesión y suplica por la desobediencia de sus hermanos

  • El pueblo, vuelve a ponerse en camino, se impacientan, se quejanmurmuran de la alimentación que reciben gratuitamente, su protesta es contra Moisés y al mismo Dios que les sacó de Egipto. Su queja sube de tono, es una provocación y una ofensa: “no tenemos… no nos gusta… y para qué nos has traído hasta aquí, para morir de hambre en el desierto?”
  • Dios escuchó las quejas, los atropellos contra su profeta Moisés. Dios se cansa de este pueblo y les envió un correctivo: serpientes venenosas que mordían y muchos israelitas murieron.
  • El pueblo reconoce su pecado contra Dios y se acercan a Moisés su guía y maestro, y sobre todo el puente para llegar a Dios. Ante él dicen “Hemos pecado… Pide a Dios que aleje este castigo”
  • Moisés intercede por ellos. Conoce tanto al Uno misericordioso y a los otros: un pueblo de rebeldes, difíciles de guiar, pero… son sus hermanos y el pueblo que debe conducir y llevar a la tierra prometida.
  • Dios le responde y les ofrece una salvación-sanación. Debes construir una serpiente de bronce, colocarla en alto para ser vista de todo el campamento. Si alguno es mordido y mira hacia este símbolo quedara curado.

En este caso, como en nuestra vida no es solo ver sino el movimiento interior, el mirar=la fe que hace que nos volvamos hacia Aquel que nos puede salvar. No es la serpiente que sana sino la capacidad que brota desde nuestro interior reconociéndonos pecadores, seres limitados, carentes por nosotros mismos de llegar a la vida eterna.

De nosotros depende solo “el mirar”, el vivir con sentido la realidad que nos toca, el suplicar por tanta gente que tiene una travesía dura, llena de obstáculos…

 ¿Quién eres Tú?

El texto que Juan nos presenta hoy, es el desarrollo de una controversia entre Jesús y los fariseos, que viene de lejos y que se aproxima hasta acorralarle.

De algún modo parece que van en busca de Jesús, no le encontraran porque no le conocen y los criterios que utilizan en su aproximación son erróneos. Son criterios que están en diferentes planos, el mismo lenguaje es confuso y de incomprensión, “me buscareis, pero donde yo voy, vosotros no podéis venir”. Ytambién “vosotros sois de abajo, de este mundo; yo vengo de arriba y no soy de aquí” Se introduce tal confusión de intereses, que los mismos letrados y fariseos le interrogan. Pero, ¿Quién eres Tú?, Jesús sigue revelando su identidad, insiste en varios momentos de este discurso, que es enviado, que no hace nada por su propia cuenta, que está en sintonía con el Padre y que todo lo que dice y hace, es expresión y voluntad del Padre, pero que ellos no le entienden porque no conocen ni al Padre ni a Él.

En todo el dialogo la confusión con los fariseos se mantiene; y ¿en nosotros? Tenemos respuesta para decir quién es Jesús, o ¿vivimos también en una perenne confusión? Ellos no habían vivido lo que nosotros sabemos que ocurrió: la elevación y cruz del Hijo del Hombre seguida de la resurrección con un cuerpo glorioso.

Antes de proseguir con el relato es bueno pararnos y hacernos unas preguntas: ¿Quién es Jesús para ti, hoy? ¿Nos quedamos en el amigo como en nuestra época de adolescentes, o podemos dar ya el salto a la divinidad de Jesús, y a nuestro compromiso en la construcción de su Reino? Que el dogma no frene nuestra pasión por “vivir desde arriba”, escuchar su Palabra y de no morir en nuestro pecado

Mirando la actitud de los fariseos y letrados, podemos decir que quién se encierra en sus criterios y cree saberlo todo, no será nunca capaz de entender y comprender al Otro, ni a los otros.

Nos acercamos ya a la semana Santa, aún tenemos tiempo para rectificar nuestro camino en el final de Cuaresma y adentrarnos decididamente a vivir la preparación de la Pascua.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

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